Talleres-Racing: el punto y el negocio
No se sacaron ventajas. A la “T” y a la Academia les faltó fútbol en el debut. Sus administradores piensan en la repercusión de los resultados en las futuras recaudaciones. Ayer pagaron su ingreso 23.200 personas y se recaudaron casi 400 mil pesos.
La pelota surca por los aires, le da un beso al sol y baja, implorando para que aparezca un botín piadoso que la duerma y así poder rodar en el césped. Pero, nada. En el acto siguiente alguien le da de aire y ella, otra vez a volar. La imagen se repite una, dos, tres, cuatro, 20 veces. Parece que nadie la quisiera, como si quemara.
En ambas populares, el partido no gusta ni ahí. Alguien jura romper su ticket porque le costó reunir los 30 pesos. Otro prueba con morder el carné, también molesto por este opaco 1-1 entre Talleres y Racing. En la platea cubierta o en el palco blanco, donde se sientan los que deciden, las miradas empiezan a cruzarse. Es el comienzo, pero desde el Fondo de Inversión y de la directiva de la Academia se piensa en cómo la actuación de uno y otro equipo repercutirá en las recaudaciones posteriores.Ambas administraciones hicieron un gran esfuerzo. Talleres fijó su presupuesto de fútbol en 560 mil pesos mensuales. Y si bien el Fondo prometió un aporte de cuatro millones de pesos en tres años, las recaudaciones como los 397.900 pesos brutos de ayer pueden permitir otros proyectos, más allá de solventar la campaña del equipo o recuperar la inversión inicial. Racing gasta 200 mil pesos en el área fútbol y, por caso, sueña conque el equipo despegue para contagiar a su gente. Un buen resultado con Talleres podía ser el espaldarazo necesario para que el Miguel Sancho se pueble ante Alumni, el próximo domingo.Las claves de un empate La redonda deja de ir por el aire. El tanto de Lisandro Sacripanti levanta a la hinchada, templa el ánimo de la gente del Fondo de Inversión. Alguien avisa que 22.300 personas son las que pagaron para entrar. El siguiente partido de local será con Juventud Unida y uno de los empresarios albiazules se agranda: "Mirá si le ganamos a Sportivo Belgrano... ¿Sabés lo que va a ser esto? Van a tener que habilitar de nuevo la platea descubierta". El empate-golazo de Alexis Olivera, genera las mismas reacciones en los claustros académicos.En la cancha, esos episodios goleadores no generan el contagio correspondiente. Se suponía que se iban a levantar los ánimos lo suficiente como para que ambos creyeran más en insistir sobre el arco rival que en defender el propio.Un partido debut (¿si no arriesgás en el primer partido...?) y el marco podían ameritarlo. Al final, las cosas que se contagiaron fueron el conformismo, el nerviosismo, el miedo a perder y otras tantas formas que pueden hacer de un partido algo perfectamente olvidable.Los técnicos se vieron envueltos en sus laberintos. Héctor Arzubialde, el de Talleres, al borde de un ataque de nervios porque su equipo no genera el juego que pretende y porque la única manera de sorprender a Racing fue una corajeada de Ricardo Marín. Igual que en la Copa Córdoba.Luego los papeles trocaron y el más tranquilo fue Marcelo Bonetto porque su Racing empató y estuvo "ahí" del 2-1 ya que entre Rivero y Olivera malograron un gol increíble. "Esto recién empieza"; "Pongo lo mejor", fueron los justificativo de varios protagonistas del pobre espectáculo. No deja de ser cierto. Tanto o más como que un equipo defienda en línea o que te sorprenda un jugador poco dotado. "Gastamos una fortuna", dicen los administradores, cuando hay un plantel descompensado.Los hinchas seguirán yendo lo mismo a la cancha, aunque después les digan que tienen que seguir esperando.