Talleres le busca una cura al síndrome bipolar
A armarse de paciencia. La “T” expuso anoche las mismas virtudes y los mismos defectos que había mostrado antes. El empate 1-1 con San Martín de Tucumán sirvió para ratificar que al DT Arnaldo Sialle le queda un arduo trabajo por delante.
Anoche, a resultado puesto, las palabras de Sebastián Sáez –después de la derrota frente a Juventud Antoniana, en el Mario Kempes, tres fechas atrás– sonaron proféticas. "Todos dicen que el problema de Talleres es que no gana de visitante. Y yo creo que es al revés: mientras no ganemos más seguido de local, todo se hará cuesta arriba".
El santiagueño pareció dar en la tecla. Después de ese partido, la “T” metió dos resultados positivos como el empate frente a Tiro Federal 0-0 y el triunfo 2 a 1 en Sunchales frente a Libertad, que le abriría la puerta, en el caso de triunfar anoche contra el Santo tucumano, a la posibilidad de meterse entre los seis equipos que hoy pasarían a la próxima etapa.
Pero, ayer, Talleres sólo pudo empatar 1 a 1 con San Martín y desperdició la posibilidad de acomodarse mejor en la tabla.
La estadística no miente: de siete partidos jugados en el Kempes, el Albiazul ganó dos, empató cuatro y perdió uno. Con esa perspectiva, el vaticinio del “Sacha” parece confirmarse y le implicará al Albiazul un esfuerzo adicional importante para modificar la situación.
En el fútbol no existen milagros y todo logro de importancia sólo se puede conseguir con entrenamiento y trabajo. Lo que le costó meses a Bianco edificar con cimientos de adobe, no puede pretenderse voltearlo en un par de días y, al mismo tiempo, construir otra torre con base de cemento antisísmico.
Arnaldo Sialle sólo lleva seis días de trabajo al frente del plantel y es entrenador, no un psicólogo ni un manosanta. Tiene que enfrentarse con las contradicciones futbolísticas y grupales que llevaron a este colectivo de jugadores a ocupar el lugar en el que está. Talleres sigue siendo un equipo de personalidad lábil, que pasa de la depresión a la euforia sin matices. Con "Cacho", comenzó la búsqueda de una identidad que el equipo nunca tuvo con Bianco como su entrenador.
Los hinchas de la “T”, que anoche estoicamente se bancaron la lluvia y dieron otra muestra elogiable de fidelidad a los colores, no deberían equivocarse y exigirle a un técnico que recién asume los resultados y el rendimiento que no pudieron conseguirse durante las 12 fechas anteriores.
Talleres expuso anoche en el Kempes todo lo bueno y lo malo que venía mostrando antes. Sus abruptas caídas y sus sorpresivas levantadas, sus errores inesperados (como el que cometió Etulain en el gol del "Pato" Rodríguez) y sus aciertos ofensivos (como el de Riaño al conseguir el empate, producto de una decidida vocación que mostró el equipo en el complemento).
Hay que saberlo: de la bipolaridad no se sale de un día para el otro. Jugadores, cuerpo técnico, hinchas y dirigentes deberán asimilarlo para armarse de paciencia.