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Talleres ganó la batalla de Maipú

Agustín Díaz le dio la victoria. El enganche tuvo un regreso soñado: anotó el gol de tiro libre que le permitió a la “T” ganar fuera de Córdoba después de dos partidos. El Cruzado mendocino fue un duro rival y el campo de juego lució pésimo.

22 de noviembre de 2010 a las 08:13 a. m.
Javier Flores, enviado especial a Mendoza
Talleres ganó la batalla de Maipú

Talleres llevaba dos partidos sin ganar fuera del Estadio Mario Kempes, quizá la última racha negativa que le tocaba cortar en el presente certamen, después de la maldita de las lesiones. Y lo logró ayer, en un escenario desconocido y cuyo campo de juego bien puede calificarse de impresentable para disputar un cotejo de un torneo ahora semiprofesional, como el Argentino A.El estadio de Andes Talleres es engañoso, porque tiene capacidad para 8 mil personas y tribunas de cemento bien cuidadas, pero basta caminar su cancha y observar sus vestuarios para entender por qué es un reducto de campeonato de liga local y, en un futuro inmediato, de Torneo del Interior.

Piso duro, arenoso y algo pedregoso debajo de un césped ralo y seco, matas y un suelo irregular hacen imposible dar tres toques seguidos. Para los arqueros, cualquier pique puede ser una invitación al suicidio.

Por eso Talleres eligió esta vez, contra el estilo de juego que pregona su DT, jugar por arriba y, sobre todo, preparar a su equipo para una batalla, la de Maipú, aunque no se tratara de la histórica de 1818, en tiempos de la organización nacional.Un triunfo "de 10"

Y de eso se trató. Consciente de que no sería un escenario adecuado para el juego más atildado de sus dirigidos, Talleres salió a pelear y luchar el partido, metiendo en cada sector de campo y apostando a aprovechar al máximo sus arribos ofensivos. La chance llegó a los 26 minutos del primer tiempo y no la desaprovechó, con ese golazo de tiro libre del reaparecido Agustín Díaz, que hizo que el de ayer se convirtiera en un triunfo "de 10".

“Sabía que lo iba a meter porque el sábado habíamos estado practicando tiros libres en esta cancha y tres pasaron ahí del palo donde hoy se metió. Le dije a Mateo (Martinelli) que me tenía fe y que me lo dejara. Por suerte, entró”, dijo “el Tin”, que llevaba un año y un mes sin convertir un gol –el último se lo metió a Racing, el 18 de octubre del año pasado– y no había sido titular en lo que va del torneo.

“Cuando la vi entrar me emocioné mucho. Héctor (Arzubialde) me venía diciendo que hacía varias semanas que me merecía entrar y me aconsejó que si tenía una no la desaprovechara. Cumplí”, subrayó el enganche.

Y terminó siendo así. Un triunfo “de 10”, en una cancha “menos 10” y en un partido que se asemejó más una contienda que a un partido de fútbol. Pasó la batalla de Maipú, en la “Cancha Rayada” de Andes Talleres, de la histórica Mendoza, parafraseando otra batalla de los soldados patriotas de antaño. Nunca como ayer, con tanto sabor épico. Y al pie de la precordillera.

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