Talleres ganó y goleó ante Douglas Haig, después de sufrir
La "T" arrancó de la mejor forma el undecagonal final: le ganó 4-1 a Douglas Haig. Claro que antes de concretar la victoria, el albiazul debió padecer. Requena atajó un penal.
La pelea es de palmo a palmo. Contra uno mismo. Vaya si lo sabrá este Talleres. Y si lo sabrán sus héroes de anoche.Ahí estaba Leandro Requena, paradito en la línea del arco, esperando que Gabriel González lo ejecutara. Lo único que se iba a escuchar era el chasquido de la pelota contra la red y el grito de esos 500 hinchas de Douglas Haig.
Pero Requena hizo caso a la indicación de su compañero Nicolás Ballestero y sacó el balazo del "Bibi". Y lloró. Como si lanzara sobre el travesaño, las postergaciones de tantos años y tantos entrenadores. Aquel para el que esta instancia era "una motivación y no una presión", puso de pie a Talleres y lo encaminó de un 0-1 seguro a un 4-1 festejadísimo.
Y con Requena aparecieron en cuerpo y alma la contundencia de Sebastián Sáez, el premio en la red para el peligrosísimo Gabriel Carabajal y para otra promesa como Fabio Álvarez.
Sáez colgó en un ángulo la ilusión de Talleres en el 1-0 parcial y luego con un puntazo marcó el 3-1 que frenó a Douglas Haig. El santiagueño que anotó 15 goles en Talleres y es capaz de convertir una pelota perdida en peligro para el rival. Como el incansable Claudio Riaño, socio y asistidor de “Sacha” en su segundo gol y también en el 4-1 de Fabio, el que cerró la noche y algunos interrogantes propios sobre sus innegables condiciones.
SolucionesRequena, Carabajal, Sáez, Riaño y Álvarez vinieron a resolver el conflicto de doble personalidad que hasta el 0-0 tenía Talleres ante un rival que solo tenía el plan de empatar.
Talleres sufría porque tiraba mal el fuera de juego y Requena debía salvar ante Aranda y los fantasmas aparecían de la nada. En el contragolpe, Carabajal corría y habilitaba al que fuera. Así los 35 mil hinchas (cifra proporcionada por el Fondo de Inversión) sufrían y soñaban en la misma medida.
Y la pregunta flotaba en el Estadio Mario Kempes. ¿Quiénes serían los iluminados que se meterían en el bolsillo la noche, solucionarían los errores y dispararían la ilusión? La reacción arrancó en Requena y Talleres no paró hasta golear a Douglas Haig.
El inicio del undecagonal fue bueno. Era lo primero. “Sufrimos”, dijeron el entrenador Arnaldo Sialle y compañía. Luego ganó y goleó. A nadie le importó que el orden de los factores. Esta vez.
En los otros partidos, Crucero del Norte y Defensores de Villa Ramallo le ganarona San Martín de Tucumán y Central Córdoba, respectivamente.
