Talleres e Instituto coparon el Kempes
Mucha gente. "El Matador" y "la Gloria" reunieron una multitud en una noche de verano y en un día de semana. La plaza Córdoba ratificó su magnitud.
Cuando se habla de poderes en Argentina, siempre se mencionan el político, el económico o el de la información, por citar algunos. Pero también deberíamos tener en cuenta ese otro, que muchas veces mencionamos, que es el poder de convocatoria de los equipos de fútbol.
Es una fuerza poderosa, de energía magnífica, que explica por qué anoche el Estadio Kempes cobijó a poco más de 23 mil personas en sus tribunas, para un partido de verano, en el que poco y nada estaba en juego, más allá del honor de los colores y las casacas, que siempre se ponen en juego en los clásicos.
Noche de verano, día de semana, en plenas vacaciones... Una hora antes del partido, muchos dudaban de que el Mario Kempes pudieran tener un marco digno para un Talleres-Instituto de esta envergadura. Pero por goteo, casi imperceptiblemente, los hinchas de Talleres llenaron la cabecera norte y la engalanaron con sus colores azul y blanco como en sus mejores galas futbolísticas de sus años de esplendor.
En el otro extremo, los hinchas de Instituto, más lentamente aún, comenzaron a teñir de rojo y blanco el enorme espacio de cemento de esa cabecera, hasta casi cubrirla en un 80 por ciento de su capacidad. Y la platea Gasparini lucía, podría afirmarse, como colonizada por los hinchas que se resignaron a pagar los 120 pesos que costaba la comodidad.
Ya con los colores instalados, las banderas desplegadas y el estadio dividido en partes iguales, entre partidarios albirrojos y albiazules, lo que seguían eran los efectos sonoros para esta película del fútbol. Es decir, los cánticos, el aliento y el rumor fervoroso bajando de las tribunas, incentivado por un partido que ofrecía matices interesantes, lindas jugadas y buenas intenciones.
Comienzo auspicioso Para ser el primer partido en Córdoba de 2013, lo que se vio anoche en las tribunas del Kempes sólo puede interpretarse como un comienzo de temporada auspicioso, como para ponerse a pensar en positivo y a considerar que el fútbol de Córdoba necesita, en forma urgente, ocupar lugares de mayo relevancia en la marquesina nacional.
Confirma también, una vez más, la importancia de la capital de la provincia como plaza futbolística. Anoche, el Kempes presentó un marco que muchas veces no se ve en los partidos de verano que disputan algunos de los denominados "equipos grandes" del fútbol argentino. Este último concepto fue ratificado en el resto del país a partir de la televisación del partido para todo el territorio argentino, menos para Córdoba capital, que no pudieron apreciarlo en vivo por las pantallas de Fox Sports.
Anoche, el fútbol cordobés, y sobre todo sus hinchas, dieron una muestra acabada de que merecen algo más de lo que están recibiendo de algunos de sus clubes. Ojalá se repita con más frecuencia.
