Talleres, de los insultos a la euforia
Sufriendo. La “T” tuvo que remontar dos veces el marcador y recurrir a los penales para llegar a la final contra Gimnasia (M).
Habían pasado 17 días desde que Talleres perdió su primera posibilidad de ascenso a la B Nacional, en Junín, contra Unión de Mar del Plata. Nadie quería lo que vino después de aquel 13 de noviembre, con la indeseada caída a la Segunda Fase del Federal, en ese difícil e impredecible repechaje de hasta seis partidos, que podían volverlo a depositarlo en la segunda categoría del fútbol argentino.Y fue anoche, tras el cuarto de ellos, después de los dos contra Tiro Federal y el de la ida en Santiago del Estero, que logró el objetivo que se propuso después de aquella frustración en Junín: acceder a otra posibilidad de ascenso.
Lo logró a lo Talleres. Con sufrimiento. Angustia. Ansiedad y remándola en dulce de leche. Tal su costumbre ya arraigada desde que descendió al Torneo Argentino A en el 2009, logró un efímero retorno a la B Nacional y después regresó al infierno tan temido.
Anoche fue perdiendo dos veces, consiguió empatarlo y llegó a la infartante e impredecible definición por penales en la que, otro vez como sucedió cuatro días atrás en Santiago del Estero, Federico Costa se calzó el traje de héroe pero esta vez ayudado por los disparos de sus compañeros desde los 12 pasos y que concluyeron con el último remate convertido por Marcos Godoy, el de la explosión “orgásmica” del final.
Ahora le tocará a este maltrecho Talleres, que tampoco anoche pudo disimular las limitaciones futbolísticas que arrastró a lo largo del torneo, pero que pudo ensalzar a través de un factor que es imprescindible para este tipo de finales: los cojones.
Desde el próximo miércoles (o jueves), un día después que Andrés Fassi asuma la presidencia del club –si es que se confirma que es mañana, ya que podría pasar para el viernes– y en la previa de que el Fondo de Inversión después de cuatro años de coadministración junto al juzgado de la quiebra se disuelva, la “T” visitará a Gimnasia y Esgrima de Mendoza en el partido de ida de una de las dos finales que determinará uno de los ascensos que faltan definir a la Primera B Nacional.
Y será el próximo domingo (o martes), en el Kempes como toda su hinchada deseaba, la posibilidad concreta de poder festejar el ansiado retorno a la segunda división del fútbol argentino ante su público. El mismo que anoche pasó de la depresión a la euforia, con la misma facilidad que del insulto a la explosión.
En el equipo mendocino habrá algunos exjugadores de Talleres, como Ramiro Pereyra y Lucas Farías, y otro como Sergio Oga que si bien no jugó en la "T" es hincha del Albiazul como los otros dos. Un dato que le agregará más valor agregado a dos partidos que se las traerán y que definirá un ascenso.