Talleres: candidato sí, protagonista no
Inercia. Por tercera temporada consecutiva, la “T” arrancó como postulante al ascenso y se quedó en el amague. Pasan los jugadores y técnicos, pero la deuda futbolística se hace eterna.
Otra vez el fútbol, que escribe sus propias historias en la cancha y no en los manuales, se encargó de ratificarle a Talleres que para ascender no alcanza con apelar a la grandeza de los blasones ni con la chapa.
Por tercera temporada consecutiva desde que descendió al Argentino A, el equipo que se formó para ser “el” candidato a subir, defeccionó en una etapa definitoria.
Los técnicos, jugadores y asesores deportivos fueron cambiando y pasando, pero lo que se mantuvo incólume fue el déficit futbolístico de un equipo que nunca pudo conseguir el anhelado equilibrio entre sus líneas, el supuesto básico para que los resultados deportivos lleguen de la mano del buen juego.En el presente torneo, Talleres se clasificó al undecagonal de última, con un sufrimiento desmedido y lleno de altibajos futbolísticos.
Y en la primera etapa del campeonato fue evidente el mal rendimiento de los refuerzos que llegaron con José María Bianco, como Michael Etulain, Emiliano Pérez, Lucas Farías, Federico Pomba, Diego Erroz y Walter Ledesma.
El equipo, que jugaba con un sistema 4-4-2 flexible, sintió esas defecciones y tras la derrota como local 2 a 1 con Antoniana, llegó el cierre del ciclo del “Chaucha” (dirigió 11 partidos, empató 6 y perdió 3), vino el interinato de Héctor Chazarreta (empate 0-0 frente a Tiro Federal) y después la llegada de Arnaldo Sialle.
Con la asunción de "Cacho", arrancó otra etapa en la que la mayoría de esos refuerzos, algunos de ellos muy cuestionados por la hinchada Etulain y Romat, perdieron su lugar, para dejarle paso a jugadores del club como Requena, Leyes, Díaz, Pereyra, Carabajal y Trulls, por sólo citar algunos.Talleres siguió jugando algunos partidos con el sistema 4-4-2 que prefería Bianco, mejoró su rendimiento e hilvanó una seguidilla de un triunfo y cuatro empates, que se cortó con la caída por goleada frente a Gimnasia y Tiro (4-2), en el Kempes cuando ya había pasado a jugar con un sistema 3-4-1-2.
Esa derrota marcó el cierre de la línea de tres en el fondo y la vuelta al 4-4-2, pero Talleres siguió siendo un equipo vertiginoso y con enorme poder de gol de tres cuartos de cancha hacia adelante con Riaño y Sáez, pero muy distinto hacia atrás.
Aunque nunca perdió su intención de atacar, jamás pudo dejar de sufrir por el lado de sus laterales (Romat, Ledesma o Cosaro) y su endeblez defensiva se agudizó con errores individuales por falta de atención y distracciones.
Además, sus circuitos futbolísticos en el medio campo se fueron resquebrajando, con la caída en los rendimientos de Carabajal y Strada.
En ese contexto, el arquero Requena arrancó con dudas pero terminó afianzándose hasta hacerse dueño del puesto. Igual que Leyes, hasta que fue operado, o Romat, Erroz y Olivera, a quienes Sialle pudo recuperar sobre el final del torneo. Pero claro, on eso otra vez no alcanzó.
Sialle y el equipo
El Fondo de Inversión de Talleres agendó para esta semana reuniones con Arnaldo Sialle y con los integrantes del plantel albiazul para avanzar en retenciones y desvinculaciones.
Sialle. El entrenador es fija para continuar. Deben ponerse de acuerdo en los números finales. El Fondo quiere darle continuidad asu trabajo. Si bien no es unánime la aceptación, tiene consenso en la mayoría de los miembros del grupo empresarial.La base. A Riaño se le compró la mitad del pase (lo pretende Unión). Ya hay gestiones iniciadas para retener a Sáez, Romat, Strada y Olivera. Los propios que seguirán son Requena, Carabajal, Leyes, Díaz, Trulls, Álvarez, Francés. Se verán los casos de Pereyra y Cosaro.Terminan su contrato. Precone, Ledesma, Erroz, Etulain, Gianunzio, Ballestero y Rezzónico.