Talleres aprovechó su momento
Un gol entre un mal arranque y un final apretado. El equipo albiazul capitalizó al máximo un error defensivo de Sportivo Belgrano, que no supo cómo lastimar a la “T” en sus tramos favorables.
Sportivo Belgrano no pudo sacar provecho de sus mejores momentos. No le alcanzó el juego atildado de los 20 minutos iniciales y tampoco esa última montonera con la que trató de vulnerar a un rival en inferioridad (expulsado Díaz y lesionado Nievas) y sin más aspiraciones que defender una mínima ventaja.Talleres soportó en el arranque el toqueteo del rival y los reclamos de su parcialidad, que evidenció tolerancia cero desde el primer pitazo de Nicolás Lamolina.
Pero mostró los dientes por primera vez y le bastó para amedrentar al Verde, que pareció tildarse luego del remate en el palo de Gonzalo Klusener y el posterior remate de Juan Sánchez Sotelo que tapó el arquero César Rigamonti cuando el cronómetro marcaba 16 minutos de acción. Desde entonces, el Verde nunca volvería a ser el que fue y la “T”, aunque con dificultades, se iría acomodando mejor al trámite del encuentro.
Los retoques de “Cacho” Sialle no fueron suficientes para cambiarle el semblante a un equipo albiazul al que le está costando más que lo imaginado forjar una identidad. En el medio, Talleres lució livianito y falto de lucidez, y sólo pudo sacar provecho cuando le metió más fricción a su juego y logró acotar las libertades de los volantes rivales.
El gol de Sánchez Sotelo, a los 28 minutos, llegó tras un mal rechazo y un posterior rebote que Klusener capitalizó con una asistencia perfecta para el héroe de la tarde. La gran definición del ex-Olimpo fue un bálsamo para el conjunto de barrio Jardín, que 1-0 arriba pareció despojarse de todas las presiones.
Contra viento y marea
Un remate lejano de Klusener, a los 7 minutos, sería la única referencia ofensiva de la “T” en el período final. De ahí en más, la cancha comenzaría a convertirse, otra vez, en un plano inclinado hacia el arco custodiado por Pablo Santillo. Empezaron los condicionantes para Sialle y el DT intentó buscar soluciones en un banco que terminó siendo escaso.
Una amonestación por protesta precipitó la salida de Carabajal y el ingreso de Favio Álvarez. Después se lesionó Cháves y Bazzi entró para reorganizar la última línea. Y más adelante la expulsión de Díaz promovió la entrada de Brítez Ojeda. Por entonces, Aróstegui había desaprovechado un par de situaciones inmejorables para empatar.
La cuota de emoción y suspenso, en un partido que ya difícilmente superaría la calificación de mediocre, la puso la salida obligada de Nievas, a 10 minutos del final y con la cuota de cambios agotada en la “T”. Ahí Mazzola, el DT de Sportivo, ordenó una invasión masiva a territorio tallerista. Pero ni él ni sus dirigidos supieron encontrar el camino y el local resistió desde su trinchera.

