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Sudáfrica 2010: la magia de la tribuna

Vivir un Mundial desde las gradas es emocionante. Hasta se ve a un hincha de River llorando emocionado por el gol del xeneize Martín Palermo...

23 de junio de 2010 a las 10:00 a. m.
Ángel Stival, especial desde Sudáfrica
Sudáfrica 2010: la magia de la tribuna

Polokwane. El Mundial es mágico. Y desde la tribuna es más mágico, todavía. Sólo aquí es posible encontrar un hincha de River festejando hasta las lágrimas el gol de Palermo. Es Andrés, de Quilmes. Está a nuestro lado y festeja como si estuviera en el Monumental. "Soy hincha de River, pero Martín, no sé, es especial, le tengo mucho cariño". Con el resultado puesto y la algarabía en las tribunas, aplaude los cambios. "Estoy de acuerdo con los siete cambios porque había que mantener frescos a todos los jugadores. Siempre pensé, antes de que Maradona tomara esta decisión, que a los únicos que debía dejar como titulares era a Romero y a Messi. Y a Messi para que vaya tomando confianza". Parece que el crack de Barcelona aún tiene que ganarse el corazón de los argentinos.

"Con México –continúa Andrés– va a estar difícil porque los mejicanos vienen calientes del mundial pasado". ¿Pero vamos a ganar o no?, se le pregunta. Yo tengo los pasajes para después de la final, así que…".

La tribuna es mágica. Todo lo que se gana en facilidades para realizar nuestro trabajo en el palco de prensa se pierde en vivencias a las que se accede únicamente en la tribuna. Nunca habíamos visto un mundial desde la tribuna como lo estamos haciendo en éste.

Uno puede cruzarse, por ejemplo, con Gonzalo Bonadeo, que no se cansa de sacarse fotos con los hinchas. "Nuestro trabajo aquí va muy bien y los sudafricanos no nos dejan de sorprender con su amabilidad".

Bonadeo vive en Sandton, uno de los barrios más lujosos de Johannesburgo. Él es el primero que nos dice que el mundial es mágico. "Mirá toda esta gente disfrutando. La joda es que después volvemos a Argentina y en nuestras canchas puede pasar cualquier cosa".

Dice que le encanta el equipo porque es ofensivo. Pero que es demasiado pronto para pronosticar logros. "De ahora en más tenés un mal momento, un tropezón y quedás afuera".

Con los chicos de Alta Gracia, Gerardo Saltetto, Luca Vlasov, Lolo y Javier Vitali y Marcos Menéndez intercambiamos figuritas. Nos cuentan que fueron a Sun City, el gran shopping que está en Pretoria. ¿Y qué hicieron? "Casino", contestan, riéndose.

"Salimos con más plata que cuando entramos. Ahora nos vamos al Parque Kruger" dicen. De ahí venimos, contestamos. "Vamos a una reserva privada. Nos lleva un avión desde Johannesburgo. Tenemos alojamiento y comida por tres días con dos excursiones diarias”. ¿Y cuanto sale eso?, interrogamos. "1.800 dólares cada uno". La información nos deja fríos.

La magia también la pone Diego con sus gestos y sus cambios. Pastore por Agüero y gol de Demichelis. Palermo por Milito y gol de Palermo. 10 minutos en la cancha y un gol. El abrazo con todos sus compañeros y luego con Maradona. Ni él podía creerlo. La magia del mundial espera todavía los goles que a Messi le niegan los palos, las manos de los arqueros y su mala suerte.

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