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Sólo un monumental vivió una fiesta inolvidable

La alegría de River y la tristeza de Instituto. La última fecha del torneo decretó los ascensos del Millonario y de Quilmes. La Gloria fue goleado de local y junto con Rosario Central jugarán las promociones. Las emociones no dieron tregua.

24 de junio de 2012 a las 12:08 p. m.
Guillermo Puente
Sólo un monumental vivió una fiesta inolvidable

Los estadios Monumental de Núñez y de Alta Córdoba vivieron una jornada cargada de emociones, y alrededor de las 17 tuvieron algo en común: las lágrimas. En Buenos Aires fueron de alegría. En Córdoba, de tristeza. Los dos candidatos tuvieron una tarde inolvidable. Uno cumplió con el objetivo de volver a Primera División. El otro cayó goleado de local y sólo le queda aferrarse a la otra chance de ascenso a través de la promoción.En las canchas de River e Instituto se vivió la última fecha con el corazón en la boca, al igual que en Puerto Madryn con Quilmes y en San Juan con Rosario Central. Los que ganaron se llevaron el premio mayor, los que perdieron deberán conformarse con la "promo".

A casi un año del histórico descenso de River, a manos de Belgrano, el Millonario salió de una pesadilla que se llamaba B Nacional. "23 J la resurrección", decía la remera que lucían los jugadores del "Millo" una vez consumada la victoria por 2-0 ante Almirante Brown. No fue como se lo imaginaba este tránsito por el ascenso, le costó demasiado imponer condiciones para el equipo que más títulos tiene en Primera División.

Por eso las lágrimas de Matías Almeyda, que descendió como jugador y ascendió como entrenador. También no pudo contener el llanto Fernando Cavenaghi, un histórico que volvió al club que lo vio nacer para darle una mano.

El festejo que no fue Alta Córdoba vivió una semana como de ensueño. El ascenso estaba a un triunfo. Estaba ahí de volver a ser de Primera División. Pero Instituto falló. En el encuentro que no tenía que equivocarse, se equivocó. Quizá jugó el peor partido del campeonato. Justo en el que necesitaba ganar como sea. Ferro lo goleó 3-0 y fue como un mazazo a semejante expectativa.

En la previa, en el Monumental de Alta Córdoba no entraba nadie más. Alrededor de 25 mil personas fueron temprano, alentaron al equipo desde el momento que pisó el campo de juego y de a poco se fue apagando. Primero por los resultados que escuchaban por las radios.

Los goles de Quilmes y el tanto de River fueron cargando de angustia la tarde cordobesa. Todo empeoró cuando comenzaron los tantos de Ferro.

Nadie lo podía creer. Se había armado una fiesta que tuvo el peor final. La goleada en contra y la noticia que llegaba desde el sur del país, donde Quilmes le ganaba 2-0 a Guillermo Brown de Puerto Madryn, fueron un cachetazo para todos los hinchas albirrojos.

Era conmovedor ver a chicos llorando en las tribunas del Monumental de Alta Córdoba. Los padres trataban de consolar a los niños que estaban vestidos para festejar el ascenso. Los adultos intentaban explicarles que esto es un juego, que todo puede pasar, y que la Gloria todavía tiene una chance a través de la "promo".

Otro que fue una lágrima fue Rosario Central. Si ganaba, tenía que jugar un desempate contra Quilmes por el segundo ascenso. Pero perdió 3-2 ante Desamparados, que descendió.

Fue una tarde inolvidable. En el Monumental de Núñez hubo lágrimas de alegría. En el de Alta Córdoba, de tristeza.

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