Sin tres pilares, un día Instituto volvió a perder
Luego de una rueda. La Gloria cayó 3-1 con Patronato en Paraná y dejó atrás una racha invicta de 19 partidos. Las ausencias de Julio Chiarini, Osvaldo Barsottini y Ezequiel Videla fueron importantes. Lo positivo es que seguirá en ascenso directo.
Y un día... Instituto volvió a perder. Cayó 3-1 ante Patronato, ayer por la tarde en Entre Ríos, y resignó un largo invicto de 19 partidos. La derrota, tan sorpresiva como indiscutible, también dejó pendiendo de un hilo el liderazgo de la Gloria en el torneo de la Primera B Nacional. Lo positivo es que el equipo de Alta Córdoba terminará la 24ª fecha en posición de ascenso directo, ya que sólo podrá ser superado por River si hoy vence a Defensa y Justicia. Es que la mejor noticia para Instituto se dio en cancha de Almagro, con el 0-0 entre Quilmes y Deportivo Merlo.
Está claro que no le cae bien al Albirrojo la cercanía del Paraná. En Rosario, ahí cerquita y también a la vera del río más grande del Litoral, es donde el equipo de Alta Córdoba había pescado su último traspié. Llamó la atención lo categórico del resultado, que no fue más que la consecuencia lógica de la conjunción de dos factores: una convincente puesta en escena de Patronato –algo que ya había demostrado en su anterior triunfo 2-0 sobre Gimnasia LP– y un insospechado paso en falso de Instituto.
La Gloria padeció el mal de ausencias. Se sabía, a priori, que las salidas obligadas de Julio Chiarini, Osvaldo Barsottini y Ezequiel Videla no serían fáciles de suplir. No tanto desde lo individual, sino más en el aspecto colectivo. El combo de faltazos –por lesión, expulsión y quinta tarjeta amarilla, respectivamente– obligó al líder del certamen a defender esa condición prácticamente sin su columna vertebral. El "bingo" se completó con la prematura deserción de Paulo Dybala, por una molestia muscular, cuando una luz de esperanza se mezclaba con esa luna regordeta y amarilla que atestiguaba desde arriba una impensada goleada del dueño de casa. Jugar sin tres "cartas matadoras" resultó demasiada ventaja. De repente, Instituto quedó resignado a mentir con poco y gritar casi con nada. Para colmo, Patronato ligaba y mostraba pericia para jugar sus cartas.
Matías Vega, en el arco, muy poco pudo hacer para evitar los tres goles que por primera vez recibió Instituto en la temporada. Quizá le podrán achacar el tiro libre que Gabriel Bustos “clavó” en un ángulo cuando todos esperaban el cabezazo de Quiroga, “el Gigante” que les complicó la tarde a Sills y Bustos. El “9” local fue un problema que tal vez Barsottini, con más talla y experiencia, hubiera podido resolver. El mediocampo, donde Coronel tuvo que batallar casi siempre en desventaja y alternando errores y aciertos, terminó resultando decisivo para que la historia se torciera a favor de Patronato. Para ser justos, habrá que decir que el soporte técnico no logró disimular la falta de aquellas piezas importantes.
También se cayó el sistema ayer en Paraná. Darío Franco le buscó la vuelta, una y otra vez. No pudo ser. Esta vez los aplausos se los llevó el dueño de casa, como casi siempre pasa.
Aquella tarde perfecta de Tucumán, con el reconocimiento del público incluido, no fue un espejismo. Más bien debe ser el espejo donde Instituto deberá mirarse para tratar de recuperar su mejor semblante de cara a lo que vendrá.

