Temas del día:

Sin rebusques

Enrique Vivanco analiza el presente de los equipos cordobeses, y se pregunta por qué los DT buscan mensajes difíciles para explicar los pobres rendimientos.

17 de agosto de 2010 a las 12:40 a. m.
Enrique Vivanco
Sin rebusques

Es una suerte que España no haga alarde de su conquista y de los medios que expuso para obtener la Copa del Mundo. Hasta ahora no se ha visto o escuchado a ningún jugador o entrenador español ufanarse del buen toque de pelota, marca registrada de la roja ibérica en Sudáfrica.Se remarca eso porque, sin haber revolucionado el fútbol, ni mucho menos, España pareció volver a las fuentes, de las que este juego se abastecía décadas atrás sin grandes doctrinas o modelos para armar.Por eso cuando se lo escuchaba a Vicente del Bosque, el entrenador campeón, no se recibían mensajes codificados en torno a esquemas colectivos, tácticas ofensivas o defensivas, rotaciones, relevos y demás. Del Bosque hablaba simplemente de jugar bien, de controlar el balón y de llegar al arco rival. Sin rebusques.

El resto de su trabajo se exponía en los campos de entrenamiento y de mirar cómo sus jugadores plasmaban en la cancha lo que habían practicado previamente.Escuchar a algunos técnicos en la Argentina es parecido a asimilar una clase magistral en alguna universidad norteamericana. No son todos. Pero se ha fortalecido la tendencia que intenta horadar piedras cuando lo más fácil es abonar un terreno de por sí fértil para la creatividad, la imaginación, la habilidad y el buen espectáculo.Este fin de semana se ha escuchado decir "mi intención no era que el equipo juegue bien, sino probar variantes..."; o "hemos visto dos partidos distintos, para mí el equipo jugó bien"; o "hace tiempo que Belgrano no hace goles de media distancia". Las consecuencias al modo actual de sentir y vivir el fútbol suelen dar muy pocos réditos: en dos partidos de local, Instituto no llegó más de dos veces con posibilidades de gol al arco adversario. Con distintos esquemas (con tres o cuatro defensores, con o sin enganche) tuvo serios problemas para armar jugadas. Ni hablar de dominar totalmente al rival ni mantenerlo cercado en su propia área. Con la pelota al pie, sólo Franco Canever en una jugada individual llegó con chance de gol.La realidad de Belgrano es similar. Se puede argumentar que jugó dos partidos de visitante, uno de ellos en un reducto difícil, como el de San Martín de Tucumán. Pero eso no alcanza a ocultar la pobrísima labor ofensiva en ambas presentaciones.Belgrano no sólo que no convierte goles de media distancia, sino que no ha mostrado juego asociado y que, al igual que Instituto, le ha costado horrores dar cuatro o cinco pases seguidos y casi no ha tenido chances netas para convertir.Es cierto que con la partida de Silvio Romero se le fue a Instituto una fuente aceptable de gol. Y que Lucas Godoy ha insinuado más de lo que ha concretado. Lo concreto es que en el plantel albirrojo no aparece un jugador con las condiciones técnicas y temperamentales como para cargarse el equipo al hombro y llevarlo a mejores actuaciones. Y que el buen orden colectivo deber darles un tiempo más a la buena voluntad y al trabajo del técnico y de sus futbolistas.En este punto, también Belgrano se mira en el mismo espejo. El jugador más habilitado para ese ejercicio era Franco Vázquez. Pero se fue. Lo vendieron. Y Belgrano se quedó, aun con las intermitencias del "Mudo", sin el hombre que podía hacer algo más o menos distinto. Pero son decisiones institucionales. Y todo sea por la salud económica del club. Mientras tanto, el hincha deberá seguir aplaudiendo a jugadores que dejan la vida por evitar que una pelota se vaya al córner.

Más de Deportes - Fútbol