Sin Neymar, perdieron Brasil, el Mundial y el fútbol
La Copa se quedó sin una de sus grandes figuras. No sólo lo extrañará la selección local, sino todos los que disfruten el buen juego.
Ayer estalló una auténtica bomba Mundial: la selección de Brasil, anfitriona de la Copa, se quedó sin su estrella. Sin el jugador diferente. Sin el que podía cambiar el rumbo de un partido y el que los podía llevar al ansiado hexacampeonato. El rodillazo del colombiano Zúñiga en la espalda de Neymar nos dejó sin un crack que enaltecía esta vibrante edición de la Copa del Mundo. Una lástima desde cualquier lugar desde donde se lo mire.
En Brasilia, como en cualquier lugar del país anfitrión de la Copa, ayer se pasó de la alegría desbordante porque el equipo había jugado un poco mejor y había pasado a la semifinal, a la tristeza y conmoción por su niño mimado. Por perder a la esperanza de buen juego que tenía asegurado con el “10”.
Por quien valía la pena pagar una entrada. Hasta la presidenta de Brasil le mandó un saludo cariñoso con el hashtag "Fuerza Neymar" (la mandataria escribió: "Todo nosso apoio a @neymarjr! #ForçaNeymar").
A este Mundial no se lo olvidará por mucho tiempo. Porque hubo grandes partidos, grandes sorpresas y situaciones que quedarán grabadas. Como el mordisco y la exagerada sanción de la Fifa para el uruguayo Luis Suárez. Y ahora la grave lesión de Neymar. Perdió el fútbol. Perdió el espectáculo. Y perdió Brasil, que sin él pasará a ser un equipo más y deberá mejorar mucho para poder vencer ahora a Alemania y llegar con chances serias de ganar su sexta Copa en la final del domingo 13.
Una baja muy sensible que se extrañará demasiado.