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Sin jugar bien vale igual, Instituto

Un punto importante. El Albirrojo no mostró una buena imagen y cosechó un empate en una de las canchas más difíciles del ascenso. Con esa unidad le alcanzó para seguir como único líder, pero ahora a uno de distancia del escolta River Plate.

21 de noviembre de 2011 a las 12:08 a. m.
Daniel Guiñazú
Sin jugar bien vale igual, Instituto

Fue un buen punto y punto. De Isidro Casanova, Instituto se llevó ayer un 0-0 ante Almirante Brown que nadie terminó lamentando. Porque le permitió sostenerse en la punta del torneo de la B Nacional. Desde lo numérico, la visita a una de las canchas más típicas y difíciles de la categoría cerró con saldo irre­prochable: no había que perder y no se perdió. Misión cumplida entonces.

Pero desde lo futbolístico, el balance no dejó tantos beneficios. La Gloria no hizo un buen partido. La pelota no le corrió tan bien como otras veces (los jugadores dijeron que debajo del césped, el campo de juego estaba muy poceado e irregular).

No hubo individualidades que hayan rayado a gran altura con una sola excepción: la del arquero Julio Chiarini. Dos atajadas suyas en los primeros 10 minutos resultaron decisivas para mantener vivo hasta el final al equipo de Alta Córdoba.

Eso sí: nunca, ni siquiera en los peores momentos, Instituto se extravió o perdió el orden que lo ha venido caracterizando en todo este tiempo. Está claro que a la hora de las emergencias, hay un manual de procedimientos que todos reco­nocen como válido. Y esa predisposición a respetar su idea de juego aún cuando las cosas no salen como se pretende, es, acaso, lo que viene distinguiendo a la Gloria de tantos otros equipos que pegan manotazos de ahogados ante el primer viento que les sopla en contra.

Se reacomodaronEl entrenador albirrojo Darío Franco reconoció que Almirante Brown le dio un susto en el arranque pero que después, sus jugadores pudieron reacomodarse.

"Ellos nos presionaron bien en el primer tiempo y tuvieron un par de situaciones muy claras que de haber entrado nos hubieran obligado a un esfuerzo mucho mayor del que hicimos", admitió el entrenador quien agregó que "en el segundo período, le tomamos la mano al partido, ya no pasamos tantos sobresaltos y Cristian Gaitán tuvo dos oportunidades que no pudimos aprovechar para irnos ganadores de acá. Quizá no tuvimos tanto manejo de la pelota y no pudimos elaborar juego como en otros partidos, pero fuimos más sólidos en el fondo y no nos desordenamos", analizó el DT.

Hubo otra convicción predominante en el camarín cordobés: este 0-0 valdrá mucho más si dentro de una semana, Instituto puede derrotar como local a los mendocinos de Independiente Ri­va­davia. "Si empata­mos, el esfuerzo de hoy (por ayer) no habrá servido de nada", manifestó Facundo Erpen, con huellas visibles de fatiga tras el partido.

"Por suerte, podemos mantener una localía fuerte, pero no debemos descuidarnos. Para nosotros es muy importante llegar al receso teniéndolo a River debajo de nosotros, cuanto más lejos, mejor", indicó el zaguero entrerriano.

Y es que, aunque nadie quiera asumirlo todavía en público, Instituto entrevé a los Millonarios como el gran rival a la hora de la pelea grande por el ascenso directo. Es cierto que más de la mitad de la historia se escribirá en 2012, que por el momento, suben los dos primeros, que también está Rosario Central merodeando ese sitial y que hay otros equipos al acecho esperando que aflojen los de arriba para dar el zarpazo.

Pero los jugadores, el cuerpo técnico y algunos dirigentes de la Gloria se sienten jugando un campeonato mano a mano con River Plate. Y no quieren ceder un tranco en esa carrera que se aproxima a la mitad de su recorrido.

La goleada millonaria del sábado a Guillermo Brown en Puerto Madryn metió presión. Por lo menos, no había que perder si se pretendía regresar a Córdoba con la exclusividad de la punta. Y como no se perdió, el domingo terminó bien para Instituto. Aunque su fútbol no haya sido aquel que lo sigue manteniendo más arriba que ningún otro.