Sialle le dio un "cacho" de fuego sagrado a Talleres
La “T tuvo que reaccionar ” para imponerse 2-1, como visitante, a Libertad de Sunchales, pese a que había dilapidado muchas chances para convertir y le marcaron en un descuido. Se notó la mano del debutante Arnaldo Sialle.
Sunchales parece ser "tierra bendita" para Talleres. El 24 de mayo último pasado, el equipo albiazul había logrado ganarle a Libertad –el mismo rival al que derrotó ayer– por idéntico marcador: 2 a 1. Aquel triunfo, no obstante, no le alcanzó a la "T" para superar la instancia del nonagonal final.
Ayer le volvió a ganar a Libertad y la historia volvió a repetirse. Esta vez, no se trataba de una instancia definitoria del torneo; aunque para Talleres sí lo era por varias razones: llevaba seis partidos sin ganar en condición de visitante, debutaba un técnico –Arnaldo Sialle– con todas las expectativas que supone una presentación, y tenía la necesidad de ganar para subir en la tabla y para que el anhelo de clasificarse entre los seis primeros no empezara a parecerse a una quimera.
Aunque no dejó de cometer los errores que lo llevaron al lugar que hoy ocupa en la tabla, la "T" demostró que todavía tiene el "fuego sagrado" de poder luchar y recuperarse ante la adversidad; algo que, hasta ayer, no había mostrado.
¿Cuánto tuvo que ver el debutante DT? Mucho. Sialle le inyectó al equipo una fuerte decisión de atacar y ese espíritu de lucha, que lo llevó a sobreponerse al bajón que le significaba la cantidad de situaciones propicias para marcar que había desperdiciado en el primer tiempo y en el cuarto de hora inicial del segundo, tal como había sucedido el domingo último pasado en Rosario, ante Tiro Federal.
Pero los jugadores también tuvieron mucho que ver, porque entendieron la necesidad de ganar sí o sí, sin excusas, jugando "a capa y espada" y regando de sudor el campo de juego de la cancha de Libertad.
Por eso se entiende la alegría final en el vestuario albiazul, donde los futbolistas bailaron al ritmo del cuarteto, una danza en la que hasta se coló el médico del plantel, Julio Ferreyra.
Sialle, después de mostrar su costado de "gigante tierno", abrazando a cada uno de sus jugadores, habló sin euforia. "Lo que nos sostuvo fue no bajar nunca los brazos. El equipo sintió el impacto del gol de ellos, más porque los hinchas se pusieron muy nerviosos. Las cosas se complicaron, pero pudimos empatar y ganar el partido sobre el final. Los chicos se lo merecen. No están pasando un buen momento y, al menos, esta es una alegría para ellos. Somos conscientes de que no estamos bien y de que salir de esto no va a ser fácil. Lo importante era ganar. Lo hicimos y ahora podemos mirar el futuro inmediato de otra manera. Esperamos que sea el despegue", dijo "Cacho" con su vozarrón.
Todos, en la “T”, esperan lo mismo.
Más sobre el triunfazo de Talleres:
