Temas del día:

Secchi, el símbolo de Banfield en LCF que tiene una casa de comidas

El “4” del Taladro es un símbolo de su club, donde lleva una vida jugando en el fútbol de los barrios. Además, tiene un negocio de comidas y le va muy bien.

01 de junio de 2019 a las 09:10 a. m.
Secchi, el símbolo de Banfield en LCF que tiene una casa de comidas
EN FAMILIA. Mariano junto a los integrantes de su hogar. (Facundo Luque / La Voz)

Mariano Secchi acomoda los panes de lomo y siente un dolor fuerte en el hombro. Pero detrás de él está su mujer, Marisel, para hacerse cargo de todo. El "4" de Banfield sufrió un fuerte golpe en el hombro en el partido ante Calera Central, en la Primera B, y hoy vuelve a jugar.

Cualquier lesión repercute en su vida cotidiana. Esa en la que convive el futbolista de Liga Cordobesa con el padre de familia que tiene una casa de comidas en barrio Empalme.

“El miedo de uno que tiene familia, le debe pasar a muchos, es golpearse y no poder laburar. Porque no jugamos por plata, es por amor al fútbol. Justo ese sábado me lesioné el hombro y la tengo a mi señora haciéndose cargo del negocio. Me hace el aguante. Es un poco los riesgos que tiene esto. Porque en la Liga se juega a ‘muerte’, pero el lunes hay que ir a laburar”, cuenta Mariano, que es un hombre de la casa en Banfield. Es el símbolo, el referente. A sus 31 años, es una persona querida y respetada.

"Dicen que soy el símbolo porque soy el más viejo acá en Banfield", se ríe.

Oriundo de barrio Empalme, cerca de la cancha del Taladro, Mariano jugó prácticamente toda su vida allí. Y es quien aconseja a los más chicos en este complejo mundo del fútbol. Pidiéndoles que lo vivan con ganas, que sueñen y que disfruten.

“Yo de chico, a los ocho años, hice tres años de inferiores en Belgrano. Después jugué en la escuelita de fútbol de Mario Acuña. Y de ahí me fui a Banfield. Hace seis años tuve familia, fui padre por primera vez y dejé de jugar un tiempo. Soy ‘profe’ de Educación física y en el 2017 fui a Banfield para empezar a hacer una experiencia. Y me agarró el bichito por volver a jugar. Estar ahí en la cancha, en ese contexto, me dieron ganas de ponerme los botines de nuevo. Tenía miedo de arrepentirme más adelante. Ahora le daremos hasta donde el cuerpo y el límite de edad resistan”, le cuenta a Mundo D.

Secchi es ese veterano que tiene cada equipo de Liga Cordobesa, los que marcan el camino. Son guías entre tantos jóvenes.

“Ahora acomodé los horarios para poder tirar los últimos años. Yo jugué toda mi vida en la Liga Cordobesa y siempre en Banfield. Ahora hacía cinco años que no jugaba y todo ha cambiado. Se ha vuelto más competitivo. La forma de entrenar ha evolucionado. Hay más preparación. Todos se cuidan más, descansan, se lo toman en serio. Hoy si no estás preparado no podés jugar. Yo trato de ser una especie de ‘Cholo’ Guiñazú en Banfield. Uno con la edad está predispuesto a disfrutar el fútbol. Estoy con otra cabeza. Trato de enseñar a los chicos la importancia de disfrutar. Trato de aportar la tranquilidad y de transmitir el compromiso de ir a entrenar”, agrega Secchi, que es papá de tres hijos: Josefina y los mellizos Filippo y Emilia.

Imagen de la nota

Por eso no es sencillo combinar su trabajo, el fútbol y llevar adelante su familia. Pero Banfield significa demasiado para dejarlo de lado.

“Banfield es un club de mucho sacrificio. Todo se hace a pulmón, desde la comisión, el hombre que te lleva a lavar la ropa, el que cuida las pelotas, los ‘profes’. Los sueldos son mínimos. La comisión saca de donde puede y generalmente da en pérdida. Todo se hace por amor al club. Como lo es en la mayoría de los equipos de la Liga. Banfield es mi casa. No reniego de ir a entrenar, porque disfruto de todo. Es un sacrificio grande, ya tengo tres hijos y no es fácil. Pero uno lo hace porque le gusta. A veces no tengo con quien dejar a los chicos y los llevo conmigo al entrenamiento”, señala.

DE CORAZÓN. Mariano jugó toda su vida en Banfield. (Facundo Luque / La Voz)
DE CORAZÓN. Mariano jugó toda su vida en Banfield. (Facundo Luque / La Voz)

“Soy ‘profe’ recibido en el Ipef. Lo único que hice fue trabajar en el club y en alguna escuela de verano en las temporadas. La casa de comida hace 10 años ya que la tenemos. Es nuestro medio de vida y lo que da de comer a toda la familia. Hago lomito, pizza, empanadas y delivery. Hacemos reparto a domicilio y trabajamos por la noche, en barrio Empalme. ¿El retiro? Año tras año lo voy estirando. Mientras pueda, me de el cuero y los horarios, voy a seguir hasta que me de el límite de edad. Quiero disfrutar estos últimos años en la Liga y siempre trato de aprender de los ‘profes’ y mis compañeros. Pero siempre voy a seguir jugando”, cierra Secchi, un hombre de la casa en Banfield.