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Sebastián Méndez, el DT de Belgrano: su vida y el fútbol

El entrenador de la “B” es un apasionado de este deporte y está feliz con su carrera, aunque pasó cosas buenas y de las otras. Hincha de Vélez desde chico, está orgulloso de sus padres, quiere que sus hijos estudien y ama el heavy metal.

10 de julio de 2017 a las 08:00 a. m.
Sebastián Méndez, el DT de Belgrano: su vida y el fútbol
Foto: Sergio Cejas.

El DT de Belgrano, Sebastián Méndez, estuvo durante su carrera como futbolista profesional en cuatro clubes: ocho años en Vélez; tres en San Lorenzo; cuatro en el Celta de Vigo, y cerró su etapa de jugador en Banfield (sólo seis meses). Sufrió alegrías y sinsabores: "Hice una carrera hermosa, jugué durante años en tres clubes y tuve un broche de oro en Banfield. Pero es cierto que en el fútbol tuve decepciones, pasé cosas buenas, pero cuando sos un jugador terrenal te pasan de las otras… como en España, donde me tocó descender".

Hincha de Vélez de pequeño, supo estar en las tribunas del Amalfitani por primera vez allá por 1985 (tiene 40 años recién cumplidos): “Me acuerdo del primer partido, de la formación de Vélez, de todo. Tuve la suerte de verlo atajar a Navarro Montoya, de verlo jugar a José Luis Cuciuffo. Vivía en Villa Luro, cerca de la cancha y desde el ’86 ya jugaba en el club y con el carné de jugador entraba… así que imaginate”.

“Hoy te puedo decir que la pasión se aplacó un poco. Vélez es un ejemplo de institución en la parte del mundo que lo quieras colocar, eso está claro. Pero hoy te digo que defiendo los colores del club en el que estoy y mi primer triunfo fue en cancha de Vélez. Es cierto que no gritaría un gol allí, ni lo haría en otras de las instituciones en las que estuve por respeto”, agregó.

–Gesticular, saltar, gritar, así vivís los partidos…–Así es, hago todo eso y después me da un poco de vergüenza a la noche (se ríe). Creo que si me quedara sentado sería impostado, porque en realidad no podría hacerlo, seguro salgo eyectado del banco en cuanto empieza el partido y después entiendo que hay que vivirlo, cada uno del lado que le toca. Me encantaría hacer como hacen algunos técnicos que disfrutan de sus equipos sentados, pero simplemente no puedo… y es la única explicación que le encuentro. Seguramente hay otras formas y de alguna manera las envidio, pero es la única forma como puedo vivirlo.

–¿Si dejara de existir el fútbol a que te dedicarías?–Creo que me muero de tristeza. Sería un jubilado de 40 años… no sé. Bueno, en realidad aprendí el oficio de panadero con mi viejo… que se yo, por allí me pongo una panadería jejeje. Pero te digo que es difícil para cualquiera en este país, porque somos todos muy futboleros y nos moriríamos de depresión todos en masa. No puedo imaginarme un trabajo fuera del fútbol, es realmente complicado.

Padre de tres varones en el “rol que más me gusta y el más importante que tenemos. Después somos técnicos, periodistas o lo que sea. Pero en este no se puede fallar”, sostiene y luego asegura: “Mi padre trabajó en una panadería. Ejerció la profesión por más de 40 años. Mis padres son españoles, así que mi viejo es de Deportivo Español… es más, me llevó varias veces a verlo, pero cuando empecé en Vélez su idea que me haga hincha de Español ya no fue... je”

“Ellos eran de clase media, y yo, de chico, me tenía que tomar dos colectivos para ir al club, hasta que me fui a vivir a Villa Luro y me iba caminando a Vélez. Ahí me crié. Después de muchos años y cuando pude darle una mano, se jubilaron y vendieron la panadería. Así que ahora mi papá disfruta viendo fútbol, que le gusta mucho”, prosigue el técnico.

Ahora, el fútbol es parte de toda su vida y la de sus hijos, pero ellos no han salido lo apasionado que él fue: “A mis hijos les gusta. No lo juegan, les agrada verlo y el más grande es hincha del equipo en el que su papá dirige. Por suerte no juegan, pero por cosas mías, porque a mí me tocó operarme 10 veces y es muy sacrificada la vida del deportista de alta competencia, del jugador de elite, te lo puede decir cualquier médico que ese nivel es perjudicial para el físico. Es bravo y difícil y no me gustaría que ellos pasaran por cosas malas. Uno los sobreprotege y lo que quiero es que estudien y sean alguien mucho más capacitado que el papá”, prosiguió.

–¿Cuál fue el mejor jugador en tu puesto?–Creo que Franco Baresi fue el mejor. Por aquel Milan de Sacchi, porque era capaz de tirar el achique en el año '90 y lo hacía prácticamente él solo. Tenía todo; visión, jugaba a la pelota, daba bien los pases… era completo. Algo que hoy se les pide a los centrales, que sean más completos, porque antes éramos marcadores por sobre todo.