Savassi, el lugar del encuentro en Brasil 2014
La noche en este barrio de la ciudad donde mañana juega Argentina frente a Irán es interminable. Miles de personas se juntan a pasarla bien. Los argentinos se tendrán que cuidar de ser parte de incidentes.
En Belo Horizonte hay un lugar de encuentro. Donde miles y miles de jóvenes se citan para reunirse, tomar y comer algo, para charlar, discutir, pelear, enamorarse… Para pasar un buen rato en definitiva. Se trata de Savassi, un barrio de clase media alta en el centro sur de la ciudad lleno de bares y locales comerciales que tiene vida casi las 24 horas.
En ese lugar seguramente los miles de argentinos que vengan a ver el partido contra Irán se darán una vuelta por la noche. El tema es que aquí somos bien visitantes y si alguno se quiere pasar de vivo, no la va a pasar bien. El alcohol los pone más violentos a los brasileños y se sabe que los argentinos, cuando se juntan más de dos, empiezan a cantar y a agitar al resto. Casi de forma provocativa.
El martes por la noche y el miércoles por la madrugada pasar por allí con un vehículo era imposible. Las calles se convirtieron en peatonal. Ese martes había jugado Brasil contra México. Se habían puesto pantallas gigantes para ver el 0 a 0 y las atajadas del mejicano Ochoa. Pero a los brasileños poco les importó el resultado. Siempre tienen un motivo para celebrar y tomar unas cervezas (son mucho más suaves que las argentinas).
El partido finalizó a las 18, y este enviado especial de Mundo D fue a recorrer el lugar luego de la medianoche estaba abarrotado de gente. Miles y miles de personas. Caminar por ahí era ir pidiendo disculpas a cada paso porque el espacio para desplazarse era mínimo. En un rincón se escuchaba la típica música brasileña, con panderetas y bombos.
Las chicas bailaban despreocupadas de la vida. Por el otro, algún hincha de Bélgica, que había jugado ese día contra Argelia en Belo Horizonte, intentaba cantar alguna de sus canciones. También había alguna que otra trifulca producida por el alcohol, por el hacinamiento, porque algún mano larga tocó a la chica de otro, porque los pungas también hacían de las suyas... Y casi todos los habitantes de Savassi estaban con camisetas de Brasil.
Muchos en "cuero" porque la noche estaba más que agradable con un poco más de 20 grados. La mayoría estaba con un vaso en la mano tomando algo. Parecía una colmena, porque además de la música, se escuchaba un murmullo permanente de la gente hablando. Y, sobre todas las cosas, se sentía mucho olor a pis… Era por momentos nauseabundo pasar por algunos sectores donde los muchachos lo usaban como baño público.
El suelo de casi todas las calles y veredas estaba mojado, por la orina o la bebida que se derramaba. Además de los miles de residuos de los vasos descartables o las latas de cervezas que se tomaban. El nombre de este barrio surgió de una panadería italiana cuyo propietario era Amilcare Savassi, en los años ’30. A la puerta del negocio se reunía siempre un grupo de chicos hasta largas horas de la noche a pasar un buen rato y a tomar algo. Se popularizó hasta convertirse en lo que es hoy. Un lugar de encuentro, sobre todo en la noche, para pasarla bien. El tema es saber cómo se limpia todo eso en la mañana…