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Sabella: Me cuesta disfrutar

Diferencias. “Pachorra” es la antítesis de Maradona, quien fue el seleccionador argentino en la clasificación al Mundial 2010. Fiel a su estilo, el actual DT agradeció a todos por el pase a Brasil 2014 y, sin dedicatorias, piensa en el futuro.

12 de septiembre de 2013 a las 08:28 a. m.
Guillermo Puente, enviado especial a Asunción
Sabella: Me cuesta disfrutar
El técnico Alejandro Sabella les agradeció a todos por la clasificación de Argentina al Mundial y aseguró que siempre hay cosas por corregir (Foto: AP).

De aquella lamentable frase "la tenés adentro" a "me cuesta disfrutar". Así de diferentes son Diego Maradona y Alejandro Sabella. Tienen en común que fueron futbolistas y dirigieron a la selección argentina. Ambos transitaron caminos distintos para llegar a un Mundial. Al 2010 Argentina llegó en la última fecha y con mucha angustia.

Al 2014 la selección nacional sacó el boleto con tranquilidad, cuando todavía faltan dos fechas para el final de la eliminatoria su­damericana y sin dedicárselo a nadie. Cuando la cabeza es serena, tiene los pies sobre la tierra, no se hunde en la depresión cuando las cosas no salen, ni tampoco se llena de euforia cuando los éxitos acompañan. Los resultados están a la vista.Tras la goleada 5-2 de Argentina a Paraguay y la clasificación al Mundial, Sabella ingresó al campo de juego y saludó uno por uno a sus jugadores. Después, disfrutó de un vestuario que festejó y, casi a la 1 de ayer, encaró la conferencia de prensa como una más. Con gesto adusto, sin que se le escape una sonrisa y mirando casi con desconfianza, se sentó para que le pregunten.

Mundo D tuvo el privilegio de ser el primer medio en agarrar el micrófono y la pregunta fue sencilla: “¿Qué sensación tiene luego de haber conseguido el objetivo de la clasificación?”. Sabella respondió con tono pausado, como si ya hubiera tenido un discurso que decir.

“Es una gran alegría estar en el Mundial. Teníamos una gran responsabilidad. Quiero darle un gran agradecimiento para mi familia, a todos los jugadores que estuvieron en el proceso, a las autoridades de la AFA que confiaron en mí y a mis colaboradores. Es una gran alegría para el pueblo futbolero”, sintetizó el DT.

Entrada la madrugada y en la “zona mixta”, se soltó más y explicó por qué no era más efusivo. “Me cuesta disfrutar. Lo disfruto a mi manera, pero no del todo. Estoy muy contento. Sobre todo por los jugadores, por mi familia que me apoya muchísimo, por mis colaboradores, por la gente que confió en mí y por el público argentino futbolero en general. Me cuesta disfrutar mucho porque hay que pensar en lo que viene. Voy a tratar de tomarme un par de días, si me dejan”, contó, esta vez dejando escapar alguna sonrisa. Si hasta bromeó con la última vez que había ganado Argentina en el Defensores del Chaco, en 1997, cuando el técnico era Daniel Passarella y Sabella, su ayudante.

"Estuvimos en el mismo vestuario que en aquel 2-1, con goles de Gallardo y de Sebastián (Verón), aunque esta vez el banco de suplentes estuvo del otro lado y eso me puso un poco intranquilo antes del partido", confió el entrenador, dejando ver su lado "cabulero".

Haciendo un balance de este proceso, indicó: “El equipo fue creciendo, se fue armando un grupo muy bueno, que se lleva bien fuera del campo y lo demuestra adentro. Creo que los jugadores lo están entendiendo. Se sacrifican, son solidarios; pero siempre tenemos que pensar que tenemos cosas para mejorar. Hay que tratar de mejorar lo bueno que hacemos y mucho más los aspectos que consideramos que son dignos de ser mejorados, empezando por mí”.

Sobre ese último concepto, Sabella fue todavía más explícito: “Siempre que hay cosas por corregir es de arriba abajo. Yo soy el primero que tendrá que ver qué cosas puedo mejorar. ¿Si la defensa es lo más urgente? El equipo es un todo. Del ‘1’ al ‘11’. Las cosas que hay que ­corregir están en Ezeiza (el predio donde se entrena la selección) bajo cuatro llaves”.

Y así partió ayer de Asunción el entrenador de la selección argentina. Sin dedicárselo a nadie, ni tomando revancha, ni gritando. Tranquilo. Fiel a su estilo.