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River despide 2011, el peor año de toda su historia

Se van los peores 12 meses del "Millonario", que había empezado con esperanzas de hasta ser campeón pero que finaliza en la Primera B Nacional. Belgrano y el recuerdo de la promoción.

25 de diciembre de 2011 a las 02:48 p. m.
Gustavo Yarroc, de la Agencia Télam
River despide 2011, el peor año de toda su historia
La frustración de River, la cara del equipo en la primera mitad del año (Foto: Fotobaires).

La sola mención de que 2011 fue el año que albergó su primer descenso de categoría, basta y sobra para definirlo como el peor de la historia de River.

Una historia rica y prolífica en títulos y fútbol de alta escuela, que se vio manchada por el golpe deportivo más grande sufrido por el club.

El 26 de junio, el día de la revancha de la Promoción ante Belgrano, ya quedó marcado a fuego como el del apocalipsis, el de la caída de uno de los dos gigantes del fútbol doméstico como consecuencia de un período de deterioro institucional y deportivo que comenzó en la década de los 90, cuando mandaban las sonrisas y los éxitos; se potenció durante las dos gestiones de José María Aguilar; y se terminó de consumar entre los errores y las omisiones de la presidencia de Daniel Passarella.

Para encarar el torneo que definiría su descenso o su permanencia en la A, River sólo se reforzó con Fabián Bordagaray, un delantero que terminó jugando poco y nada. Los planteos cautelosos de Juan José López y las dificultades para anotar del equipo terminaron dejando en evidencia que la incorporación de Bordagaray resultó insuficiente, más allá de que River se hubiera salvado de jugar la Promoción si hubiese conseguido apenas dos puntos más o si Quilmes hubiera empatado el partido que perdió con Olimpo como local en la última fecha del torneo Clausura.

El añoAsí y todo, el año comenzó bien para River, que hasta la undécima fecha, más precisamente hasta la noche del 23 de abril, hasta coqueteó con la ilusión de obtener el Clausura que ganó Vélez. Aquel día, recibió a Godoy Cruz con la chance de quedar como único puntero. Empezó ganando con un gol de Jonatan Maidana, pero los mendocinos lo dieron vuelta y River no sólo se quedó sin el liderazgo, sino que esa caída marcó el comienzo de lo que sería su debacle condenatoria.

El triunfo en la fecha siguiente ante Racing, en Avellaneda, fue apenas un espejismo. De ahí en adelante, todo lo que sobrevino resultaron pálidas para River, una sucesión de desventuras que lo empujaron primero a jugar la Promoción y luego a sufrir lo impensado, lo antinatural: el descenso a la B Nacional del club con más títulos locales en la era profesional.

River no ganó ninguno de los nueve partidos que le siguieron: los últimos siete del Clausura y los dos de la Promoción ante Belgrano. Perdió ante All Boys y Boca, empató frente a San Lorenzo (el día del manotazo aciago de Juan Pablo Carrizo ante el tiro lejano de Jonathan Ferrari), Olimpo, Colón y Estudiantes, y perdió con Lanús.

Ya en la Promoción, perdió 2 a 0 en Córdoba e igualó 1-1 en el Monumental (la AFA se lo dio por perdido por los graves disturbios del final).

La Primera BLos regresos de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, y las contrataciones de buenos jugadores como Carlos Sánchez y Martín Aguirre, sumadas a la aparición de un buen proyecto como Lucas Ocampos, dotaron a River de un equipo competitivo para afrontar el camino del regreso a la A.

Y, al cabo de dieciocho fechas (falta una para el final de la primera rueda), el equipo terminó el año segundo, a dos puntos del líder Instituto y en zona de ascenso directo. El escenario no asoma sencillo, pero River parece tener con qué volver a Primera en junio.

La flamante llegada de David Trezeguet, campeón mundial con Francia en 1998 y delantero de renombre internacional, se presenta a priori como otro plus en la búsqueda del ascenso.

Golpeado como nunca antes, River despide el 2011 en medio de una contradicción: con esperanza. La esperanza de enterrar lo antes posible el año que nunca imaginó padecer.