Ricardo Zielinski, un hombre que hizo historia
Desde su llegada, Belgrano pasó de la B Nacional a la Primera División y mandó a River Plate al descenso. Además, se consolidó en la máxima categoría con una gran campaña, en la que se mantiene invicto de visitante.
Dos cortados en el medio de la mesa con un platito que contiene algunas masitas dulces son el decorado de una charla con el técnico de Belgrano, Ricardo Zielinski, quien cumplirá este fin de semana su primer año al frente del plantel pirata.
"El Ruso", un tipo sencillo que atiende con cordialidad las requisitorias de Mundo D, muestra el mismo gesto de tranquilidad que exhibía allá por los primeros días del año, cuando comenzó a trabajar con los futbolistas de la "B" para conseguir un período histórico en la vida deportiva del club.
Nacido en Lanús, el 14 de octubre de 1959 (52), el actual entrenador de Belgrano mutó de “Pola” (por polaco) que le decían sus amigos del barrio, al actual “Ruso” con el que se lo conoce en todo el país.
Vestido de Belgrano y mientras le coloca edulcorante a su cortado, el técnico asegura que “hay que desdramatizar el fútbol” y agrega que es tan cíclico lo que sucede en este mundo que se pasa de la alegría del triunfo a la desazón de la derrota en cuestión de horas.
"Nosotros llegamos a Belgrano y desde que agarramos hasta ahora no hemos tenido margen de error. El equipo no estaba bien en la B Nacional y desde abajo la luchamos hasta lograr el ascenso. Este grupo de muchachos la viene peleando desde siempre y se merecen todo el reconocimiento", asegura.
–Cuando lo buscó Belgrano, ¿imaginó que podía tener el año que tuvo?
–A mí me había pasado algo parecido con Chacarita, porque cuando llegamos ahí estaba mal el equipo y los jugadores cuestionados. Tuvimos mucho trabajo, pero logramos el ascenso. La diferencia es que en Primera duramos cinco partidos porque las condiciones no estaban dadas para seguir. En Patronato fue otro tanto, armamos un equipo con bajo presupuesto y proyectamos a los pibes. Cuando nos buscó Belgrano, sabíamos que con pocos retoques podíamos mejorar y lograr un equipo competitivo y que peleara por cosas importantes.
–¿Se quedaría a vivir en Córdoba?
–La verdad es que es un lugar muy lindo y la gente nos trató siempre bien. Pasa que mi familia está hecha en Buenos Aires, porque mis hijos estudian y mi esposa trabaja en una escuela. Pero más allá de eso, vamos a estar siempre agradecidos con la gente de Córdoba.
Zielinski, “peronista de Perón” como se define en su inclinación política y amante del rock nacional, ya tiene a Córdoba metido en la piel: “Me encanta escuchar toda la música, pero me inclino en especial por Charly García, Sabina y esas cosas. Aunque desde que llegué a Belgrano los muchachos me han hecho escuchar mucho más de cuarteto que antes. Aunque te confieso que Rodrigo me gustó siempre”.
Entre algunas de sus características, el DT que se inició en Ituzaingó después de colgar los botines, allá a principio de los ‘90, asegura que “a los jugadores no hay que volverlos locos con las charlas técnicas. La doy 30 minutos antes de viajar hacia la cancha y es sólo para refrescar algunos conceptos puntuales. No me extiendo más allá de los 15 ó 20 minutos. La verdad es que no quiero que me pase como cuando yo fui jugador, que algunos entrenadores te hablaban tanto del rival que vos salías pensando que todos los partidos jugabas ante el Barcelona”.
–¿Lee mucho, escucha todo y se ve todo antes de los partidos?
–Me gusta estar muy informado del rival que me toca. Entonces veo todo los videos que puedo e intento tener respuesta ante cualquier pregunta.
–¿Es duro para manejar el grupo?
–No... cero problema. Lo que hago es tener las reglas claras y cuando tengo que decirle algo a un jugador voy y de manera frontal se lo digo. No me interesa dar sermones y dar un montón de vueltas... Mirá, aquí el tema es fácil, uno tiene que hablar poco y bien claro, cuando algo es blanco o negro, se lo decís y listo.
Al "Ruso" le gusta: "Escuchar mucho, hablar lo justo, decir las cosas claras y en forma concisa, estar tranquilo y no complicar por demás las cosas que no lo son". Es un tipo que se emociona cuando habla de su familia o de sus amigos.
Él asegura que un día ideal es comer “un buen asado, jugar un partido de truco y ver un partido de fútbol de buen nivel por TV”. Pero es también alguien que sueña con lo que sueñan todos: “Progresar y aprender todos los días. Saber que puedo ganar o perder, pero que estoy preparado para dirigir en cualquier lugar”.
–¿Qué cosas le molestan?
–Las injusticias en general. No es sólo por el fútbol, sino por todo en la vida. Desde mi lugar trato de luchar contra ellas de la manera que puedo, a veces se consigue algo y otras no.
–La familia...
–Es lo primero. Independientemente de lo bueno y lo malo del fútbol, uno sabe que quienes están a tu lado siempre son ellos... Después, ganar o perder es una circunstancia, mientras que ellos van a estar junto a mí cuando los necesite.
Él y sus colaboradores están en la historia del fútbol, pero ellos lo viven distinto: “La verdad es que nunca lo imaginamos. Fuimos a ganar y lo conseguimos, pero no pensamos en entrar en la historia”.
“Lo importante para nosotros es que Belgrano en la próxima temporada siga en Primera. No sé cómo lo vamos a conseguir, pero ese es el objetivo planteado. Si nos vamos o nos quedamos son cosas aparte, porque lo planteado es un Belgrano de Primera y es lo que queremos”, expresa.
–¿Ganar o jugar bien?
–Ganar. A mí me interesa ganar y para ello tenés que jugar bien. A Belgrano lo critican porque no juega lindo, pero hemos jugado bien. El que gana siempre juega mejor que el otro, no siempre se dan partidos extraños y nosotros venimos desde abajo y llegamos arriba.
–¿A los periodistas los consideran los enemigos de los futbolistas y los DT?
–No es así. Así como tenemos jugadores, entrenadores y dirigentes buenos y malos, también hay periodistas buenos y malos. Cuando nos critican seguro tienen razón y cuando te elogian, seguro viene de la mano del éxito. Debemos saber convivir todos en este mundo del fútbol, porque no puede ser una cuestión de vida o muerte. Hay que disfrutar del fútbol y aprender a disfrutar de este juego.
–¿Por qué brindará en esta Navidad y Año Nuevo?
–Por mi familia en primer lugar. Y por Belgrano después, por su gente, sus empleados y sus hinchas, porque todos se merecen tener un futuro mejor.