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Requena: Soy el mismo, sólo necesitaba jugar

Libre de la “T”, héroe en Santamarina. Es el arquero de uno de los líderes de la B Nacional.

21 de junio de 2015 a las 10:16 a. m.
Requena: Soy el mismo, sólo necesitaba jugar
Leandro Requena remarca lo difícil que es jugar en Talleres. Figura en Santamarina (T), el arquero cuenta que acertó en irse (Foto: La Voz).

- ¿Y? ¿Qué hacemos? Vamos "Lea". Es nuestro futuro. Gino es bebé. Vamos igual.–Hagamos las valijas. Tenés razón Daniela. Papá, nos va a doler. Somos hinchas, pero ya está. Me darán el pase.–Hijo. Siempre estaré a tu lado. Ahí, en esa conversación con su mujer, Daniela, y su papá, Carlos, –incondicional como mamá Patricia–, nació el nuevo Leandro "Lea" Requena. Talleres no tuvo problemas en darle el pase y partió para jugar en Sportivo Patria. Luego pasó a Santamarina, líder de la B Nacional con Patronato. Requena jugó siempre y le respondió a Gustavo Coleoni, el DT aurinegro, quien lo llevó a Formosa y, después, a Tandil.

“Las cosas están saliendo bien. Lo disfruto con la familia, con los que siempre estuvieron cerca. Estoy contento por eso. El fútbol es hermoso. Me costó aceptar que en Talleres no tenía lugar. Pero uno debe aceptar que, a veces, esto es un trabajo. Apostamos con mi familia a Formosa y nos salió bien. Luego, se presentó esta oportunidad de ir a Santamarina y la estoy aprovechando.

–¿Cómo fue ese momento?

–Dolió tomar la decisión. A mi viejo y a mí. Somos hinchas de Talleres. Mi señora también fue importante. Ella me dijo que había que dejar los sentimientos de lado y pensar en nuestro futuro. Que lo mejor era hacer un sacrificio y que teníamos que irnos a otro lado. Lo entendí. Se dio, por fin. Mis hermanas Melani, Denise y Erika también apoyaron.

–Suplente o sin chances en Talleres, titular en los dos clubes a los que fuiste. ¿Qué cambió?

–La continuidad. Tenía claro que necesitaba jugar. Soy el mismo, sólo necesitaba jugar. Tener confianza para crecer. En Talleres no hubo mucho lugar. Gustavo Coleoni me dio la oportunidad. En Patria y, luego, a Tandil. Ahí me llevó Leonardo Gasseuy, gran amigo.

–Te fuiste libre de Talleres. ¿Pediste el pase o te lo dieron?

–Fue mutuo. Entendía que no tenía lugar y necesitaba continuar mi carrera en otro lado. Los dirigentes compartieron conmigo ese pensamiento. Fue de común acuerdo. rescindimos el contrato y me quedé con el pase. Era hasta julio de este año. Ya había asumido Andrés Fassi, pero la charla la tuve con Rodrigo Escribano y la gente que se había quedado acá porque el presidente estaba en México.

–¿Por qué es tan difícil jugar en Talleres?

–Es un club complicado, grande. Conlleva mucha responsabilidad. No es fácil. Por la exigencia del momento y la categoría en la que está. Talleres no es para cualquiera. Para este torneo se armó con gente de mucha jerarquía y dirigencialmente las cosas se están haciendo bien. Ojalá sea el despegue y salga de esa categoría. En Talleres dejé una vida. Me ayudaron. Compartí muchos años con Gustavo “el Mono” Irusta. Fue mi entrenador de arqueros. Me alentó a seguir. Sialle, también. A Lorenzo Coronel y a su hijo Matías, al jefe de equipo Lucas Yaqué. Me alegra que gente así siga en el club.

Líder e ilusionado

– Santamarina puntero, titular en todos los juegos, un solo gol de local, 13 en total. ¿Es lo mejor que has hecho?– El único gol me lo hizo Olego, que fue compañero en Talleres. Me acordé un poquito de su familia. No tuvimos un buen arranque. Luego, nos afianzamos como grupo y equipo. Nos costó un poco, pero después del triunfo a Atlético Tucumán, todo fue mejor. De 36 puntos sacamos 31. Venimos con una buena racha. Se basa en el grupo y en el nivel de jugadores que tienen jerarquía. Hay tipos desequilibrantes.– ¿Se permiten pensar más allá del partido a partido?– El sueño lo tenemos todos. Pero internamente estamos para sumar. Ni siquiera terminó la primera rueda. Es lindo verse allá arriba. Siempre hay que soñar.