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Renzo Saravia: La gente me hizo sentir su cariño

Confianza ciega. El lateral derecho, figura y ovacionado en el 2-1 frente a Quilmes, agradece el respaldo de Zielinski, sus compañeros y los hinchas.

15 de abril de 2015 a las 09:37 a. m.
Renzo Saravia: La gente me  hizo sentir su cariño
“Hay que enfrentar cada partido como si fuera una final”, dijo ayer Renzo Saravia, una de las figuras de este Belgrano protagonista que disfruta su presente.

El "Olé, olé, olé, olé... Renzo, Renzo" bajaba estruendoso una y otra vez en la noche del lunes. El destinatario era Saravia, claro, una de las figuras del sorprendente Belgrano que, con el último triunfo, se ubica a dos unidades de los cuatro líderes de la Primera División."Ya en algunos partidos había pasado, pero no tanto como en este (el 2-1 con Quilmes). En lo personal creo que tuve un partido muy bueno y la gente me hizo sentir su cariño", contó el lateral derecho sobre el hecho de haber recibido la mayor ovación del público al final del partido.

El chico de 21 años, de Villa de María de Río Seco, fue factor fundamental para que Mauro Obolo convirtiera el gol de la victoria contra Quilmes, a los 41 minutos del segundo tiempo. Por el lateral derecho se armó un jugadón, encaró con convicción y lanzó el centro para que el centrodelantero metiera el cabezazo goleador. Hasta tuvo un lujo en el medio, pero Renzo no se la cree y mantiene un bajo perfil. "Se dio una jugada medio rara, en la que traté de salir con un caño. Y estoy contento porque el centro que tiré terminó en gol, que es todo mérito de Mauro (Obolo)", detalló ayer el defensor.

La imagen de ser uno de los héroes celestes, con gran demostración de coraje ya que no especuló con que el árbitro Pablo Lunati podía cobrar falta a su favor, contrastó mucho con otra que Renzo vivió el pasado 23 de febrero.

Por la segunda fecha, en cancha de Lanús, el “4” recibía la expulsión a los 27 minutos del segundo tiempo y dejaba la cancha a puro llanto, con el dolor lógico que suponía dejar pasar una oportunidad de afirmarse. Saravia hizo una comparación de las vivencias: “En esa expulsión con Lanús me fui un poco triste de la cancha porque me perdía un partido muy importante contra River. Pero el fútbol siempre da revancha y cada fin de semana tenemos otra oportunidad. Gracias a Dios en el último partido me salieron bien las cosas y colectivamente, también. Estoy agradecido a mis compañeros, que me dan confianza para afianzarme en el puesto”.

Además, le dio un agradecimiento al cuerpo técnico por haberlo sostenido en el equipo. “El técnico confió en mí y creo que con estas actuaciones le voy demostrando que estoy para ser el ‘4’ titular”.

Alegría pirata

En el vestuario de jugadores la radio sonaba alto; en el del cuerpo técnico, se transmitía la tranquilidad acostumbrada y, además, “el Bicho” Flotta dejaba al pasar una frase poco común: “Estamos muy bien. ¿Cómo querés que estemos?”.

Saravia, que se mueve con la banda de los futbolistas más jóvenes, como Lucas Zelarayán, parecía más feliz que nadie. “Estoy muy contento. Hay que disfrutar esta semana porque se ganó y ya pensar en Crucero del Norte, que es el rival que se viene”, dijo.

–¿El triunfo se disfruta más por la forma o preferías haber llegado al final más holgado?

–Creo que se ganó muy bien, sobre la hora, con un gol angustioso y estoy muy contento por eso.

–Si bien falta mucho, ¿cómo hacen para no marearse al ver a Belgrano tan arriba en las posiciones?

–Tranquilos. Lo estamos hablando con los chicos, que es un campeonato muy largo, que pueden pasar muchas cosas y siempre y cuando seamos un equipo regular, que se haga fuerte de local y que se traiga algunos puntos de visitante, vamos a estar siempre arriba. Hay que seguir trabajando en la semana y enfrentar cada partido como si fuera una final.

–¿Salieron a jugar con alguna bronca especial luego de la eliminación en la Copa Argentina contra Instituto?

–No, tranquilos. Sabíamos que se habían hablado muchas cosas en la semana cuando nos quedamos afuera, pero así como cuando ganamos no somos los mejores, cuando perdemos tampoco somos los peores. Debemos tener un margen y una línea. Tranquilos y contentos por donde estamos posicionados.

Con su familia en su pueblo, Renzo vive en Córdoba capital con su hermana Flavia. “Le mando un beso grande, porque es mi ‘madre’”, afirmó antes de contar que iría a celebrar con ella su día de heroísmo. “Voy a disfrutarlo. Vamos a ir a comer a algún lado. Estamos muy contentos. Y el fin de semana voy a ir a ver al resto de mi familia”, cerró Renzo, quien el lunes pareció el muchacho de la película al que le salieron todas.