Racing pasó la primera "guerra"
Ganó y hay desempate. La Academia venció a Central Norte y alcanzó a Alumni en la tabla del descenso. Islas ya prepara la “Segunda Guerra”.
Generalmente se habla figuradamente de "batallas" cuando se juegan partidos decisivos, pero el entrenador de Racing, Luis Islas, fue un poco más allá y habló de que la Academia debe librar tres "guerras" para mantenerse en el Torneo Argentino A.
La Policía de la Provincia parece que tomó nota de la afirmación de Islas y para la “Primera Guerra” (la de ayer), dispuso de una movilización general de efectivos que incluyó Guardia de Infantería, Canes, Motos, Eter y hasta el helicóptero.
Al final del partido, la enorme cantidad de uniformados pudo apreciarse cuando se formaron sobre la calle Huberman.
"Parece el 25 de Mayo", murmuró un hincha al que le había regresado algo de humor después de la victoria 2-0 sobre Central Norte.
Es que antes de que todo comenzara a disputarse la tensión por lo que estaba en juego para Racing, se respiraba en el aire, se advertía en los rostros serios y preocupados de los hinchas, en muchos diálogos apagados, se palpaba en el cemento del Miguel Sancho.
Tal vez esta circunstancia angustiante del equipo y de sus colores, fue lo que llevó a muchos simpatizantes a no concurrir al estadio, que estuvo lejos de lucir completo.
No se los puede culpar de nada. El equipo no les ofreció ninguna seguridad a lo largo del torneo, por qué habría de garantizarla ahora cuando está con el agua al cuello.
La teoría del “aguante” tantas veces promocionada (y que tantos dolores de cabeza le trae al fútbol desde que se asimiló con la violencia), posiblemente esta vez cedió paso a la racionalidad: la de evitarse un trago de amargura presenciando una dolorosa debacle futbolística. De todos modos, fueron bastantes los que decidieron ir.
Por confianza los menos, por estar con el equipo aún en las peores los más. La cuestión es que fueron aunque pudiera doler y mucho, lo que pasara en esos 90 minutos.
Es que una vez más Racing salía a la cancha con la exigencia sobrehumana de no cometer errores, porque todos (jugadores, hinchas, dirigentes), sabían que lo que un error podía significar. En la difícil situación de la Academia salir a jugar un partido con este mandato no es nuevo.
Es la mochila extra con la que los jugadores viajaron y jugaron en Villa María, donde una derrota lo dejaba en vida vegetativa. También fue la obligación futbolística con la que el plantel jugó en Rosario contra Tiro Federal, donde la derrota lo desbarrancaba.
Ayer contra Central Norte, una vez más la consigna era a todo o nada. Y una vez más la fórmula que Islas parece haberle inculcado al equipo, la de subsanar las carencias futbolísticas del equipo con entrega al límite, dio resultado.
Este Racing que no da por perdida ninguna pelota llevó el juego al campo del visitante y terminó ganando el juego. Más allá del dudoso penal que le abrió el camino, el signo del equipo fue el sacrificio en todas las líneas.
A la postre, la victoria fue un premio merecido, sobre todo para los que se animaron a concurrir a la cancha, y alentaron con corrección al equipo (sin las demenciales bombas lanzadas en Rosario).
Y también para los que padecieron el partido por la radio, en un intento desesperado por sufrir menos, porque está claro que a nadie le gusta sufrir. Unos y otros padecen este momento de Racing, que no da respiro a la angustia.
Ayer sólo se tomó un poco de aire, todavía quedan dos “guerras”, pero para llegar a la “tercera” hay que pasar la “segunda”.
Toda una paradoja: ganar una “guerra” para inmediatamente involucrarse en otra. Racing está en un período “bélico”, está en “guerra” para sobrevivir en una categoría que no le gusta pero que en este momento prefiere.

