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Qué es de la vida de... Mundial: Martin Dahlin, el primer sueco negro

Su color de piel lo hacía diferente en la sociedad sueca. Pero también sus goles. Brilló en los '90, hasta que la espalda le dijo basta.

20 de junio de 2018 a las 08:15 p. m.
Qué es de la vida de... Mundial: Martin Dahlin, el primer sueco negro

Hoy no es una rareza. En ese momento, sí lo fue. Martin Dahlin fue el primer jugador de color en defender la camiseta de Suecia. Y no es que no fuera sueco.

Nació en la tierra de los vikingos y su madre era una rubia de 1,80 metro. Pero su papá era un músico venezolano que conquistó el corazón de esa blonda psicóloga. De esa relación, nació este delantero que brilló en la década del '90 y se transformó en una de las figuras de Estados Unidos 1994.

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Igual, que a Dahlin le hablen de Venezuela no le resulta divertido. Es que, al poco tiempo, su padre se separó de su mamá y desapareció de su vida. Regresó a la tierra de Bolívar y nunca más.

Dahlin nació en Uddevalia el 16 de abril de 1968 y creció en una ciudad llamada Lund, que es una de las más antiguas de Suecia, con más de mil años de vida. Y recibió el nombre en honor a Martin Luther King.

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De pequeño comenzó a jugar el fútbol. Y no solo sobresalía del resto por su color de piel, sino también por sus goles. No en vano, Malmö, el equipo más poderoso de ese país, lo contrató a los 19 años. Ganó dos ligas suecas, metiendo 45 goles.

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Ya en la década del '90, el destino le tenía preparado un gran momento. Con la selección sueca, llegó a semifinales en a Eurocopa de 1992. Y logró un histórico tercer puesto en el Mundial de 1994, en el que anotó cuatro goles y fue una de las figuras del equipo escandinavo.

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A nivel equipo, Dahlin tuvo grandes temporadas en Alemania, jugando para el Borussia Mönchengladbach (ganó la Copa Alemania 1995). Pero cuando su carrera comenzaba a ganar en consideración internacional, las lesiones comenzaron a complicarlo.

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En 1996 llegó a Roma y todos se ilusionaron con sus goles. Pero apenas jugó tres partidos. Perdió lugar en la consideración del DT y fue cedido a préstamo nuevamente al Mönchengladbach.

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Allí volvió a jugar bien. Y eso lo llevó al Blackburn Rovers inglés. Pero su espalda dijo basta. Una dolorosa lesión minó sus posibilidades y apenas le dio chances a intentar una vez más en Hamburgo. Apenas ocho partidos pudo jugar. A los 30 años, decidió retirarse.

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Quiso seguir vinculado al fútbol, pero no como entrenador. Armó una agencia de representación de jugadores, con fuerte presencia en Suecia, Dinamarca y Noruega. Pero también se lanzó como fabricante de ropa deportiva, con casas en toda Escandinavia.

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Además, despunta el vicio comentando partidos de fútbol para cadenas internacionales (habla sueco, alemán e inglés). Desde hace cinco años está casado con la bella Josephine Wallgren. Pero dejó su legado. Marcó 29 goles para Suecia, en 60 partidos.

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