Presión mundial para la selección argentina en la Copa América
El clima en la previa del partido que define la continuidad en la Copa América. A las 16, Argentina se la juega ante Qatar. Si gana, clasifica. Si empata, dependerá de otros.
La escena sucede después del 1-1 con Paraguay, en Belo Horizonte. En la zona mixta del Mineirao está Marcelo D’Andrea, el masajista de la selección argentina, el que pasa horas y horas con los jugadores. Es el que escucha las broncas que aquejan a los futbolistas. Es el “psicólogo exprés” que tiene la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la intimidad del vestuario albiceleste.
“Dady”, apodado así por su parecido con el actor y humorista “Dady” Brieva, está acodado en una valla mientras mira cómo el capitán Lionel Messi sale a apagar el incendio de la actuación en el Mineirao.
Resulta que la Copa América que iba a refundar a la selección está fundiendo a la selección. Por lo bajo, con la sinceridad de quien se siente herido, “Daddy” es el “megáfono silencioso” del corazón del seleccionado y le dice a un periodista: “¡Cómo nos están matando!”.
Días después, ayer, el entrenador Lionel Scaloni aplicó diplomacia y locuacidad a ese sentimiento: “Este equipo tiene gente nueva y necesita apoyo. Es un grupo con una nueva historia. Si pasa ahora lo que está pasando... creo que este grupo necesita más apoyo del que está teniendo. Es un partido de fútbol que hay que ganar pero no es de vida o muerte”.
Giovani Lo Celso, el otro que estuvo en la conferencia de prensa de ayer, fue igual de cuidadoso en las palabras, pero justo en la sensación de molestia: “Se dicen muchas cosas... pero tenemos un partido que estamos obligados a ganar. Esto es llevar los escudos a lo más alto”.
Sin margen de error
Así están (y así se sienten) las cosas en Porto Alegre antes del dramático partido que afrontará el seleccionado argentino ante Qatar, en el Arena do Gremio a partir de las 16, por la última fecha del Grupo B de la Copa América.
La presión se siente como en la previa del último Mundial, cuando había que ganarle a Nigeria para no quedar afuera, cuando todo iba mal, cuando el entrenador Jorge Sampaoli era cuestionado y cuando había trascendido que los jugadores tenían más reproches que elogios para el cuerpo técnico (en el cual estaba Scaloni).
Aquí en Brasil, la charla-discusión “televisada” del martes pasado en Belo Horizonte instaló ese ambiente de desorientación. Y los comentarios sobre esa desorientación futbolística (ver página 4) es lo que despierta en el plantel la idea que lanzó “Dady” D’Andrea: “Nos están matando”.
Sienta lo que sienta el plantel que lidera Messi, lo que no pueden dejar de sentir es el aguante que recibieron ayer en el lugar de entrenamiento, el Beira Río. Porto Alegre está argentineada. Hasta el estadio de Inter llegaron unos 400 hinchas que ovacionaron a (obvio) Messi y a (no tan obvio) Ángel Di María y Sergio Agüero, los históricos que no quieren quedar en la historia con una eliminación en primera fase de una Copa América.
Nadie, en el desfile de argentinidad que es Porto Alegre, imagina ese desenlace. Nadie. En Porto Alegre, Argentina será local. Local-local. Se ve en las calles.
Leandro Baladín, encargado de Turismo y Eventos de la Prefectura de Porto Alegre, le dijo a Mundo D que se esperan para hoy unos 30 mil argentinos. El Arena do Gremio tiene capacidad para 60 mil almas. Baladín adelantó que ya hay vendidas 40 mil entradas y que el movimiento de argentinos había completado la capacidad hotelera de la ciudad.
También informó que por las rutas del estadio Rio Grande do Sul el 70 por ciento de los autos que circulaban era argentinos. O sea, Argentina jugará como si estuviera en Argentina.
El mismo Baladín hizo la especulación que todos hacen por aquí: “Si Argentina clasifica puede jugar con Brasil el viernes en Porto Alegre. Será una locura esta ciudad porque llegarán muchos más argentinos. Será el clásico con más argentinos que se recuerde en Brasil, ja, ja”.
Para que eso pase primero tiene que pasar Argentina. La selección deberá superar una presión mundial.