Por qué siempre será especial para Ramón Ábila jugar ante Talleres
El delantero es duda para ser titular hoy en Boca (pelea el lugar con Bou) y una historia de su pasado, relacionada con el Matador. Un club con el que tiene una “pica” especial.
La anécdota la cuenta Ramón Ábila siempre entre amigos y cuando sabe que tiene que salir con una de esas historias graciosas, con la típica chispa cordobesa y de barrio que "Wanchope" lleva consigo donde vaya. Todo sucedió en el centro de Córdoba, cuando ya Ramón era jugador del Cruzeiro de Brasil. En un semáforo en rojo, desde un auto escuchó insultos. Y Ramón respondió. "Me hablás a mí", preguntó. Tras la respuesta afirmativa, clavó la vista en el espejo retrovisor y en un escudo que colgaba allí: era de Talleres. "Me parecía, porque te veo la c…media rota", contestó y se fue. "Cuando pasas y te putean, es porque generas algo en el rival. Peor sería que no lo hagan", suele decir Ramón, que tiene una historia muy particular contra el Matador.

Este domingo, el cordobés podría jugar en Boca ante Talleres (fue duda toda la semana para ser el "9" con Walter Bou), en un partidazo que definirá gran parte de la Superliga.
Ramón querrá hacer un gol como los quiere hacer siempre, aunque ante el conjunto de barrio Jardín siempre será especial, por su fanatismo por
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“El día que más me putearon fue en un clásico Talleres-Instituto. Yo soy de Instituto a morir y hago el gol encima. Hice el Topo Gigio, la ametralladora. Porque es el sueño de uno... Toda la vida fuiste a la cancha y soñas hacer un gol en un clásico. Me besé el escudo, hice el topo de cara a la popular. Como les dicen los Matadores, les hice la ametralladora. No lo hice con maldad, es el folclore del fútbol. Es más, mi íntimo amigo es hincha de Talleres”, supo contar en una entrevista con
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Ése gol fue en el estadio Kempes, en la B nacional 2013/14, justo cuando Talleres festejaba su centenario.
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En la tribuna, su amigo íntimo y hombre clave en su historia,
Alejandro Acietto
, lo sentía más que nadie.
Es que Acietto intentó convencerlo varias veces para jugar en Talleres, pero Ábila nunca quiso. Su corazón se lo negaba.
"Él (por Alejandro) que me salvó la vida y me compró el pase cuando era chico y es de Talleres. Siempre me insistía con Talleres, con Talleres, dale que dale. Es íntimo amigo mío, me habla de Talleres y me vuelve a hablar. Lo charlo y me charla, es puro folclore", cuenta "Wanchope".
Acietto (siempre ha sido un allegado a la dirigencia de la "T") fue su entrenador en Unión Florida y compró su pase en 800 pesos cuando Ramón aún no era una promesa.Desde allí lo llevaron a Instituto, club en el que Ábila empezaría a escribir su historia en el equipo de sus amores. En junio de 2012, el Matador lo tuvo en su órbita, mientras jugaba en el Federal A. Ábila había estado a préstamo en Sarmiento de Junín y no iba a ser tenido en cuenta en la Gloria nuevamente por el DT Darío Franco. Entonces, allí apareció el rumor y un interés de Talleres, que nunca se llegó a concretar. "Ante Talleres es un partido lindo para decidir el torneo si nos va bien y darle un rumbo más tranquilo. Tenemos que ser conscientes que nos jugamos un partido decisivo", dijo durante la semana, ante Radio Continental.

En el banco visitante habrá otro tipo clave en su historia: Frank Kudelka. El DT que lo conoció en Instituto y apostó por él en Huracán, donde “Wanchope” explotó.
"Soy hincha de Instituto, de ningún otro equipo mas", resume Ábila, que la peleó bien de abajo hasta llegar a uno de los clubes más poderosos del mundo. Y no quiera dejar pasar esta chance.
Por eso querrá “mojar” ante Talleres, un rival que siempre será especial. Distinto. Único.
