Persevera y marcarás
Laburante. Ariel Palo volvió a la titularidad en Lasallano después de varias fechas, y convirtió. A los 16 años, sueña con vestir la camiseta de Talleres y pasar la vida pegándole a una pelota.
Lo importante es el camino", dice la canción con justa razón: al final, lo que queda son las huellas de lo que fuimos. Y así, con ese ideal como bandera pisa la cancha Ariel Palo, el joven que marcó uno de los dos goles para el triunfo 2-0 de la quinta de Lasallano ante Las Flores.
Entre tanta histeria reinante en las divisiones inferiores del fútbol cordobés, con enérgicos insultos de DT´s, hinchas, padres y jugadores, quien anteayer cumplió 16 años habla poco y se dedica a una sola cosa: jugar a la pelota. "Hacía rato que no era titular. Esta vez me tocó jugar de entrada y hacer un gol", afirmó el autor del tanto que abrió el marcador.
Su voz se oyó sólo una vez: cuando promediando la segunda mitad recibió una patada a destiempo y elevó un grito al cielo. Y fue justamente ese destino al que "viajó" unos minutos antes.
"El gol se lo dedico a mi abuelo. Siempre mi papá me dice que me acuerde de él", indicó la dedicatoria para Rodolfo, el nono que se fue hace dos años y alguna vez estuvo cerca de vestir la camiseta de River pero que, según el volante del "Tricolor", no jugó porque "no se quiso cortar el pelo". Papá, ausente justificado. El sonido ambiente construido en base a gritos, reproches y una siempre presente pizca de violencia, no es el ideal para los jóvenes jugadores de fútbol. Y Roberto, papá de Ariel, lo sabe: "Mi \'viejo\' no me viene a ver porque no le gusta cómo se pone la gente en los partidos".
- ¿Cuál es tu sueño?
- Jugar al fútbol. Me gustaría poder debutar en Talleres y de ahí irme a otro lado.
- Sabés que no es fácil: además de condiciones, se necesita suerte….
- Sí, pero yo no tengo en la cabeza el "no". Quiero intentarlo y, bueno, si no llego ahí veré. Me gusta el profesorado de educación física y algo nada que ver con el deporte: la economía.
Prueba. Primero en el barrio, después en la escuela y a partir de ahí los sueños se empecinan en multiplicarse: uno quiere jugar en un club, luego en otro más grande, y por fin vestir la camiseta del más importante hasta calzarse la de la selección.
Y a cada ilusión le corresponden pasos importantes a seguir. Por eso hoy es un día clave para las aspiraciones de Ariel, quien en la tarde se presentará en la prueba de jugadores de Talleres. "No es fácil. Físicamente se nota la diferencia con el resto de los equipos, pero yo me tengo fe", tira. A cada logro, un sacrificio.
En caso de lograr vestir la camiseta del "Albiazul", el menor de los Palo, aunque en casa no lo miren con buenos ojos, no duda en buscar acortar los tiempos del estudio: "Voy al Manuel Belgrano, que es doble escolaridad y tiene un año más que el resto de los colegios. Así que, si quedo en Talleres me tendría que cambiar para poder entrenar y terminar antes. Estoy dispuesto a hacerlo".
Herencia de potrero. Además de su abuelo, que estuvo a un paso de hacerlo profesionalmente, Gabriel, el mayor de sus hermanos, aseguran que la llevaba pegada al pie en los "picados" del barrio. Ahora, llegó su turno: en silencio, Ariel busca su lugar.