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Humor. Pelotazo al vacío: los penales y la Fe

La columna de Luis Heredia, con humor y mucho fútbol.

22 de agosto de 2025 a las 06:12 p. m.
Pelotazo al vacío: los penales y la Fe
La columna de Pelotazo al Vacío, por Chumbi.

Un momento poco amable le tocó pasar al arquero de Racing, el esforzado Gabriel Arias, en la agónica clasificación de la Academia a la siguiente fase de la Libertadores frente a Peñarol cuando faltando escasos minutos para el final y como el partido se encaminaba decididamente a los penales el técnico Costas decidió suplantarlo por Cambeses debido a que en las páginas Excel del cuerpo técnico el suplente exhibía un mejor rendimiento desde la pena máxima que el chileno, situación que volvió a poner en vigencia esa antigua sentencia del fútbol según la cual “estadística mata figura”.

Estaba claro que Costas no tenía mucha fe a que su equipo convirtiera un gol que lo salvara de los penales (cosa que finalmente ocurrió), y tampoco se la tenía a Arias para atajarlos, pero como indudablemente es hombre creyente según lo atestigua el rosario y la dotación de estampitas que lleva a cada partido, sí le tenía fe a Cambeses y no dudó en hacer caso de sus creencias y mandó el cambio. En términos teológicos, Costas superó una crisis de fe.

“A la inversa sería como tener un eximio pateador de media distancia y de tiros libres con barrera pero que increíblemente patea los penales a Bielorrusia y por tal razón ante la cercanía de una definición por esta vía se lo cambia para mandar a la cancha a uno con más puntería” explica Robert Penalty, licenciado en penalogía, la ciencia que estudia el origen y evolución del penal en el fútbol, y que es descendiente directo nada menos que de Sir Alex Penalty, el inventor de la regla. “Los penales tienen su lógica, sus códigos y también su propia psicología” agrega el nacido en Brighton.

Pero volviendo al sapo que debió deglutir Arias, el análisis de los fríos números revela que es un reconocido y aclamado salvapartidos, pero a la hora de los penales la cosa se le complica a tal punto que desde su llegada a Racing en 2018 sólo atajó nuevo de los 62 que le patearon, lo que evidencia un 14,5 de efectividad, cifras que incluyen una escalofriante racha de 29 tiros desde los 12 pasos que no pudo contener. “Su fuerte no son los penales” señalaron algunos allegados como quien señala que un chef con cinco estrellas Michelin no la pega con el flan con crema.

En cambio los números de Cambeses son más auspiciosos: si su fuerte no son los centros, en materia de penales llega desde Banfield con un impresionante 33 por ciento de efectividad (33,3 según los porcentajes exactos emitidos por la Dirección de Penales Atajados del Indec), que surge de siete penales atajados sobre 21 que le patearon, cifras que preanuncian posibles nuevas sustituciones de Arias si un partido de la Academia se encamina irremediablemente a los penales. El error asumido por el técnico Costas fue no haberle avisado al chileno sobre este recurso táctico in extremis, pero ahora el trasandino está avisado.

TURBIEDADES RUMANAS

Extraños movimientos con bolas que contenían los nombres de los equipos que disputarán la Copa de Rumania contenidos en un copón, dispararon las sospechas en el fútbol vampiro sobre una supuesta manipulación de los partidos destinados a favorecer a determinados clubes. Las imágenes muestran cómo un dirigente calvo que aparentemente actúa como un imparcial extractor de las bolas para conformar el fixture, mete sus manos en el copón y nunca separa de sus dedos una de ellas, la que finalmente termina extrayendo con cara de póker.

El título de tapa “¿Nos agarraron para la joda?” del matutino capitalino El Mangrullo de Bucarest revela las fuertes sensaciones que dejaron en la opinión pública rumana las imágenes que se difundieron a todo el país. Algunos analistas destacaron la torpeza del personaje en la manipulación de las bolas y recomendaron a la Federación Rumana la contratación de un prestidigitador con experiencia para el próximo sorteo de modo tal que las maniobras con el fixture al menos pasen desapercibidas para el público, al menos para cuidar las formas. “Ya que lo vamos a hacer lo hagamos bien” se sinceró el dirigente Janu Corruptescu.

De todos modos y si bien algunos dirigentes coincidieron que hubo algo sospechoso en el sorteo, también consideraron que contratar ilusionistas para esa tarea significa convalidar de antemano que va a haber algún manejo poco claro ya que estos hábiles profesionales pueden hacer aparecer y desaparecer bolas a voluntad con un talento infinitamente superior al del señor calvo del sorteo.

“Además está el peligro de que el mago haga aparecer accidentalmente un conejo que caiga al copón y se devore los nombres de algunos equipos haciendo fracasar la solemne ceremonia” advirtió otro directivo visiblemente conmocionado por el escándalo de las bolas. No es fácil organizar un torneo y mucho más si existe el objetivo de “darle forma”, una tentación que es difícil de evitar en ciertos deportes, incluido el fútbol.

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