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Pelotazo al vacio: hinchas mundialistas en fuga

Qué tiene el pulpo Paul. Cuáles son los secretos de Forlán. Leé algunas curiosidades de este movimiento

08 de julio de 2010 a las 12:40 a. m.
Luis Heredia
Pelotazo al vacio: hinchas mundialistas en fuga

Con la eliminación argentina, el ruidoso Mundial de Sudáfrica terminó abruptamente para muchos argentinos el sábado pasado. Se desplomó la venta de banderas, vuvuzelas, gorritos, y hasta se dejaron de consumir los constantes informes televisivos que siguen llegando del otro lado del Atlántico.

Este fenómeno comenzó a registrarse ya durante el olvidable partido con los teutones como lo corroboraron las mediciones del minuto a minuto: luego del segundo gol alemán, comenzó a registrarse en Argentina una creciente actividad de zapping, que se consolidó después de la tercera conquista germana.

La movilidad llegó al punto de que un documental sobre nuevas evidencias de la existencia de Pie Grande (entre ellas una deposición de 7,5 kilos encontrada bajo un pino en un bosque de Pensilvania), alcanzó 63 puntos de rating cuando se jugaban 29 minutos del segundo tiempo en Green Point.

En tanto que un completísimo informe sobre la influencia del expresionismo austríaco en la pintura mundial logró 31 puntos, a pesar de que llegó hablado (y sin traducción) en francés a través del canal TV5.

Los picos de audiencia de estos dos programas inéditos para el gusto televisivo argentino tuvieron además otra particularidad: fueron apreciados con altísima definición gracias a los cientos de miles de plasmas y LCD que fueron comprados para seguir las incidencias del Mundial que terminó el sábado pasado.

Pulpo provocador. “El haberle bajado la persiana al Mundial implicó un drástico cambio de consumo televisivo en los argentinos, pero fue muy saludable ya que se evitaron entre otras cosas ver las cargadas del pulpo Paul, el repugnante molusco que anticipó el triunfo germano desde su maloliente pecera”, afirmó el especialista en sistemas audiovisuales (y fanático de la selección) José Plasma.

Efectivamente, apenas concretada la goleada, varios equipos televisivos alemanes corrieron a filmar al octópodo-vidente más famoso de su país –aunque oriundo de Inglaterra–, quien aprovechó la exposición mediática para dedicarles a los argentinos toda una serie de señas burlonas y decididamente procaces con sus tentáculos.

“El pulpo Paul es un provocador que aprovecha las posibilidades gestuales que le permiten sus ocho brazos para cargadas de muy mal gusto. Sacaba cuatro tentáculos del agua para saludar irónicamente, llegó a hacer un círculo con un tentáculo e introducir otro en él, y hasta se bajó los pantalones y mostró sus nalgas a través de la pecera. Todo esto habla de la catadura moral de este espécimen de las profundidades. Nada que ver con el recordado pulpo Manotas, que era todo un caballero”, aseguró un testigo.

Pero tantos excesos generaron cierto temor entre los cuidadores del extrovertido ejemplar, al punto que ya fue trasladado a una pecera con vidrios blindados rodeada de bolsas de arena por temor a una represalia por parte de hinchas argentinos. Un rumor poco tranquilizador mencionó que un sujeto con una camiseta argentina (tenía el número 12 y el nombre de Garcé en la espalda) merodeó el acuario alemán con un artefacto sobre sus hombros que parecía ser un arpón ballenero.

“Fue sólo un rumor, pero el pulpo Paul está bastante paranoico. No sólo pidió pecera blindada, sino también que le suministraran un chaleco antibala. Para colmo, ayer acertó el triunfo español y los alemanes que vienen al acuario cambiaron llamativamente la forma de mirarlo”, afirmó uno de sus cuidadores.

Pero más allá de las cuestiones que rodean a este personaje (que ayer en cambio se cuidó de exteriorizar su nuevo acierto y se mostró abatido), lo cierto es que las consecuencias de la derrota van a más allá de las cargadas internacionales y también hacen foco en la nueva forma en la que los argentinos deben mirar lo que queda del Mundial, es decir, como espectadores ajenos a la disputa apenas unos días después de haber sido protagonistas enfervorizados.

“Es un cambio de rol que debe estudiarse para medir la capacidad de adaptabilidad de los argentinos a las alteraciones más brutales de escenario. Los resultados de esta investigación pueden ser fundamentales para anticipar si vamos a poder sobrevivir, por ejemplo, al cambio climático que se avecina”, asegura el antropólogo José Etnia. El estudioso considera que si los argentinos demuestran que son capaces de sobrevivir al 4-0 frente a Alemania, entonces tienen grandes chances de zafar de grandes cataclismos estelares o bíblicos. Aunque no parezca, seríamos una suerte de raza elegida.

El gran secreto de "Cachavacha"

El vapuleado balón mundialista Jabulani, blanco de críticas de jugadores y arqueros de diversas selecciones del Mundial de Sudáfrica, recibió un lapidario informe de la Nasa: luego de investigarlo con elementos de tecnología de punta, la agencia espacial norteamericana certificó que es impredecible a más de 72 kilómetros por hora, al punto que cuando alcanza 90 kilómetros comienza a realizar acrobacias y cuando supera los 120 kilómetros se vuelve hacia su pateador como si fuera un bumerán.

Sin embargo, y a pesar de estas características demoníacas, el balón no constituyó un problema para Diego Forlán, que se encargó de pegarle como los dioses durante todo el torneo. Una versión indica que los uruguayos consiguieron accidentalmente un prototipo de Jabulani cuando todavía la estaban probando en la Nasa meses atrás, y se la dieron al ex Independiente para que se familiarizara con ella (se dice que “Cachavacha” dormía abrazado al fútbol) y comenzara a patearla contra la pared en el patio de su casa.

“La pelota (pateada por un robot de la Nasa) cayó fuera del alambrado de Cabo Cañaveral y un uruguayo que pasaba se la llevó y la entregó al gobierno de su país. De ahí, que llegara a Forlán fue cuestión de tiempo”, asegura una versión que circuló con fuerza en la Banda Oriental.