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Pelotazo al vacío: Anelka, el adelantado

24 de junio de 2010 a las 11:24 a. m.
Pelotazo al vacío: Anelka, el adelantado

Hay que remontarse a la desastrosa retirada de los ejércitos napoleónicos de Rusia en 1812 o a la evacuación de los militares galos de Indochina después de la derrota de Dien Bien Phu en 1954 para encontrar antecedentes de una salida tan escasamente gloriosa de súbditos franceses de algún territorio extranjero, como la ocurrida el martes con su selección de fútbol tras la derrota contra Sudáfrica en un deslucido duelo de eliminados (a principios de los '70 echaron a unos turistas franceses de Uruguay porque correteaban sin ropas por el hotel, pero es otra historia).

La historia de esta temprana partida del fútbol francés del mundial africano es conocida. Los tropiezos habían comenzado prácticamente desde el inicio del torneo con el empate contra Uruguay y alcanzaron su clímax polémico con la expulsión de Nicolás Anelka de la concentración del equipo. Su intempestiva salida en medio de una lluvia de improperios hacia el cuestionado DT, Raymond Domenech, generó un estado de conmoción en suelo francés y una ola de nostalgia en los fanáticos seguidores de Gran Hermano que pugnan por el regreso a las pantallas de este recordado reality show.

Fanáticos nostálgicos. "Cuando vi a Anelka dejando la concentración francesa envuelto en lágrimas, no pude menos que recordar a todos aquellos participantes que fueron expulsados de la casa de Gran Hermano en sus distintas ediciones, muchos de ellos injustamente, y me largué a llorar abrazado a mi póster de Gastón Trezeguet", confiesa Boris Navazo, un fanático de estas producciones que terminó con daños cerebrales irreversibles después de consumir durante años todos los ciclos del Big Brother.

La intención de Navazo es instituir al 19 de junio, día de la salida de Anelka del campamento francés, como "Día Internacional del Expulsado de Gran Hermano". "Anelka es un símbolo de todos estos participantes que quedaron en el camino, sin distinción de credos, razas o banderías, a quienes la humanidad les debe un merecido homenaje", explicó Boris.

Regreso sigiloso. Pero lo cierto es que después de la derrota del martes con Sudáfrica, Anelka, más que en un expulsado, se convirtió en un adelantado, en el primero en llegar a suelo francés, pero lo hizo en el más absoluto silencio ya que su club, el Chelsea inglés, le prohibió hablar hasta que termine el Mundial. "Es que después de lo que le dijo a Domenech en el vestuario se temía que lanzara algunos insultos que le hubieran quedado en el tintero, por ejemplo contra la hermana del técnico, que parece que salió indemne de la andanada. Decidimos una medida puramente precautoria", aseguró un allegado del Chelsea.

Pero es indudable que Anelka quiere evitar nuevos problemas (teme ser expulsado de la mismísima Francia), y está cumpliendo a rajatablas la exigencia de su club al punto que no ha abierto la boca desde que pisó suelo galo. "Se comunica por señas o a través de carteles que escribe con relativa claridad, pero se da a entender, que es lo importante", señaló su hermano Claude, convertido en su vocero.

En cuanto al resto del equipo, el capitán Patrice Evra denunció la existencia de un traidor dentro del grupo, planteó la inquietante necesidad de "eliminarlo" y sigue tratando de dar con él.

No está claro a qué tipo de eliminación se refirió Evra, pero debido al ambiente enrarecido que hay en el seno del seleccionado francés se teme lo peor en caso de que sea descubierto. “Lo más saludable para el fútbol francés, y sobre todo para la integridad del supuesto traidor, es que el grupo se disuelva cuanto antes”, aseguraron desde la Fifa.

Hay que tener en cuenta que históricamente los traidores (entre muchos otros) iban a parar a la guillotina en Francia, y que este afilado implemento se utilizó hasta 1977.

Por lo pronto, al grueso de la selección de Francia le espera un recibimiento hostil a su regreso (temen que les arrojen con quesos, frascos de perfume, baguettes y otros objetos típicamente franceses), algo que Anelka evitó gracias a su pésimo vocabulario.

Franco peligro. Se viene México en el horizonte de la selección nacional. En la tierra del tequila y los chapulines, los aficionados repararon que tienen un argentino en el equipo, el delantero Guillermo Franco, y por alguna extraña razón ingresaron en un estado de pánico colectivo. Concretamente, los mejicanos están convencidos de que irá a menos contra la selección de su país de origen y aseguran que es "más peligroso que Messi", lo califican de "estorbo" y lo que es más complicado: están realizando una colecta por Internet (un peso por cabeza) para "contratar un africano que le rompa las piernas antes del partido".

Lo realmente inquietante es que, de a un peso por barba, pueden juntarse millones de pesos, y con la difícil situación socioeconómica que atraviesan cientos de miles de africanos, no sólo las piernas de Franco corren serio riesgo, sino la mayor parte de sus huesos. Por las dudas, el jugador dejó de firmar autógrafos, sobre todo si el interesado se acerca con un bate o cualquier objeto contundente entre sus manos.