Para Talleres, ahora es ganar y rezar
1-3 con Unión (LP). El ahora líder volvió a vencerlo como en la primera rueda y lo dejó igual de expuesto. Ahora, la “T” ya no depende de sí mismo para ascender.
Tras la nueva y drástica caída ante Unión, Talleres se encuentra en una encrucijada complicada, de la que puede salir tan mal como bien parado (ver "Posibilidades"). Por el 3-1 que le propinó ayer el equipo marplatense le hizo perder el hecho de depender sólo de sí mismo para ascender. A tener que ganar y rezar para que el ahora líder; su vencedor de anoche y Libertad, pierdan puntos. Como había sucedido en la segunda fecha en el Mario Kempes en ese humillante 4-1 del que todavía no se pudo reponer, Unión golpeó duro.
Ese resultado maldito terminó antes que tarde con el ciclo de Jorge Ghiso y habilitó la continuidad de Sergio Coleoni, quien, aunque no resignó el invicto, tuvo el mismo final que “Vitrola”. Con la llegada de Ángel Guillermo Hoyos, Talleres volvió a encontrarse frente a un callejón que puede desembocar en el ascenso a la B Nacional, o en el durísimo repechaje para conseguir el cambio de categoría tan necesario.
¿Cuál de los dos Talleres será el que afrontará los dos compromisos vitales que le restan? Defensores de Belgrano lo pondrá a prueba, en Villa Ramallo, el martes a las 21, y, cinco días después, en el más decisivo de todos los encuentros, llegará Libertad al Estadio Mario Kempes.
¿Verá la luz el Talleres que hizo renacer la esperanza a todos y que le ganó con total claridad a Ferro (LP), volviendo a las fuentes futbolísticas? ¿O seguirá presente esa versión mucho más parecida a ese equipo que todos pensaban, que con el tercer partido de Hoyos, había desaparecido? Entre uno y otro equipo, hay un abismo futbolístico, pero también de convicción, ambición y perfil psicológico. Aunque los nombres sean los mismos.
Talleres es hoy, un paciente de diván de difícil tratamiento terapéutico. Oscila entre rendimientos casi superlativos, como frente a Ferro (LP), y pasa a actuaciones depresivas como la de ayer en La Feliz. Una demostración cabal de que ante tantos vaivenes y sin encontrar la regularidad, se le hará cuesta arriba lograr el ascenso.
En rigor, nada está definitivamente perdido, pero tampoco ganado. Si logra reencontrarse consigo mismo y con el estilo de juego que mostró frente a los pampeanos, la posibilidad estará próxima.
Pero si vuelve a repetirse en todos las secuencias nefastas que irrumpen una y otra vez, en sus pozos depresivos, lo de Talleres se convertirá más en una utopía que en una posibilidad concreta.