Para Pastore, ganar la Copa América es una obligación
"El Flaco" está en Córdoba, pasando sus vacaciones. Se juntó con sus amigos de Talleres, comió un "asadazo" y luego habló con Mundo D. Este martes, se pone a las órdenes de Batista pensando en la Copa América.
Los pibes se habían reunido en el departamento de Guillermo Cosaro. El anfitrión, Sebastián Navarro, Nery Leyes, Agustín Díaz y Germán Palacio, ya libre de Talleres, estaban por cenar. El "Tin" metió una excusa para bajar y cuando volvió, lo hizo con Javier Matías Pastore. "Flacoooo", gritaron todos al ver al crack de la selección.
La sorpresa les ganó por goleada al ver al mejor embajador que hoy tiene Talleres. Luego vinieron los recuerdos. No por los cinco partidos que jugó en el primer equipo (el registro oficial que tiene en el Mundo Talleres), sino de los tiempos del semillero. De aquella sexta división albiazul que compartió, por caso con Cosaro y Palacio.
En esta misma nota hay un compacto de un clásico dante Belgrano con goles, lujos y las primeras declaraciones del "Flaco" en 2006. La comparación con la versión actual del Palermo y de la selección resiste perfectamente.
"Fui a comer. Díaz me avisó y allá fui. Nos cagamos de risa. Comimos un asadito. Se extraña eso. En Italia hay un restorán argentino, pero el asado es acá", comentó a Mundo D "el Flaco", quien se vino a Córdoba para gozar de unos días de vacaciones con su familia.
"Qué recuerdos de esa sexta. Cosaro se hacía el periodista. Estaba mi primo Juan Cruz. Grandes amigos como Palacio, Julio. Jugaba con ellos y me llamaban de la primera de vez en cuando", recordó Pastore, quien se dividió los tiempos entre la Comuna San Roque (donde vive su familia) y los amigos en Córdoba.
“Estoy tranquilo. No me reconocieron mucho por el corte de pelo. Allá en Italia es complicado”, reflexionó.
–¿Es cierto que volvés a Talleres a los 28 años?–Puedo volver para seguir demostrando lo que puedo hacer. No cuando ya no pueda dar ni un pase. Lo sueño. No te puedo decir una edad justa. Uno nunca sabe. Quiero volver y hacer diferencia. Hoy lamento que no haya ascendido.
–¿Cómo sos allá?–Tranquilo. A veces suelto algún "culeao". Los tanos se ríen cuando se los digo.
La Copa América, revanchaEl descanso se acabó para Pastore. Este martes a la mañana dejará el descanso, los mimos de mamá Patricia (usa el 27 porque es el número favorito de ella), de papá Juan Carlos y sus hermanos para volver a ser una de las esperanzas de la selección en esta Copa América que no se gana desde 1993, el socio que Lionel Messi necesita para muchos y el ídolo del Palermo que el mejor del mundo pidió para Barcelona.
"El 20 cumplo 22 años. Ojalá pueda pasarlo con la selección como fue en el Mundial. Ojalá pueda estar en esa lista y tener revancha ahora de lo que fue el año pasado, que se nos fue un Mundial. Tenemos la Copa América, que es muy importante. No es un Mundial. Pero para Argentina jugarla y ganarla vendrá bien. Esperemos que estar y lograr el título", dijo.
–¿Es una obligación ganarla o hacer un buen papel?–Estamos obligados a ganarla porque somos la selección argentina y porque lo tenemos que hacer sentir acá en el país. Perder aunque sea la final, ya la gente y nosotros mismos no lo bancamos. Yo tengo casi un año en la selección y ya siento que perdí los mundiales y copas América pasadas. Lo sufrí mucho siendo hincha de la selección y ahora que estoy adentro, es peor. Me siento como responsable de querer ganar, juegue o no. Tenemos el 50 por ciento de obligación y el otro 50 que es una competición. Haremos lo mejor para ganarla.
–¿Serás delantero?–Hablé con Batista en Palermo. Me contó de todo. De la posición específicamente no hablamos. Sabe que puedo jugar de volante por afuera como ante Brasil o de delantero como con Portugal y Costa Rica. Me parece que por cómo jugué está más convencido de que puedo ir más arriba. De delantero. Veremos.
–¿Te pone más ansioso?–Si me pusieran de delantero en el Palermo me pegaría un tiro porque no me llegaría nunca. En la selección, la pelota la tendremos siempre. Va a llegar. También hemos hablado de ser enganche. Que en algún momento puede sacar un punta y yo ir de enganche. En la selección me entiendo bien con Messi. Tuve pocos minutos. Te la da redonda y me dejó frente al arco varias veces. En Palermo, con Abel Hernández. De memoria.
Con Palermo, subcampeón–¿Por qué no campeones?–Jugador por jugador, Inter es mucho más que nosotros. Pero haber llegado a una final de Copa Italia para el Palermo fue muy importante. Llevó 40 mil personas a Roma. Eso no se vio de local. Hubiera sido histórico si ganábamos. Siempre se saca lo bueno. Fue hermoso. El año pasado fue récord de puntos. Este año hicimos un par de puntos menos pero jugamos Europe League y Copa Italia, en la que llegamos a la final. Fueron 15 partidos más con el mismo equipo. Fue algo de lo que se van a acordar siempre, hacía 32 años que Palermo no llegaba a una final. Hablé con mis compañeros de la selección y con casi todo los de Inter. Me felicitaron. Recibí mi primer medalla. Me dieron dos camisetas de esa final. Una la cambié con Marco Materazzi y la otra la hice firmar con todos mis compañeros. Mi vieja guarda algo de todos los partidos. Tengo pósters, letras... Camisetas de Totti, Del Piero, Crespo, Materazzi, Maicon, Ibrahimovic, Robinho...
El pedido de Messi–¿Qué sentiste al saber que Messi te pidió en su club?–Que alguien como "Leo" te pida para un equipo es muy lindo. Estoy agradecido. Se ve que me tiene confianza. Tenemos como un amistad que hizo que me pidiera. Es una figura mundial. Me sorprendió cuando me pidió. En Palermo me dijeron que yo lo pida a él. "Hacelo venir", me dijeron en Palermo.
–Barcelona anunció que tiene una prioridad…–No sé nada. Hablo con Simonián cuando él me dice: "Mirá 'Flaco'. Hay que decidir".
–Zamparini, titular de Palermo, dijo que hay ofertas y que vales 80 millones de dólares, según Daily Mail.–Seguro de Barcelona, Real, Manchester City, Chelsea, Inter, Milan... Elegiremos lo que queramos todos. Estamos tratando de estar tranquilos, de escuchar las propuestas que hay. Estoy con la cabeza en la Copa América. Quizá se dé, tras el torneo o en seis meses. Hasta Talleres está pendiente de eso. Para pagar la quiebra.
–Haber dicho que querías ir a jugar al Barcelona con Messi, ¿te trajo problemas?–Al principio, sí. Porque aparecieron otros clubes importantes y se comunicaron con mi representante para decirle que no podía hablar así, que no le podía dar prioridad a otro equipo. A mí me preguntaron a qué equipo veía mejor. Yo dije el Barcelona y así se interpretó que yo había elegido jugar ahí. Expliqué lo que siento: que es el que mejor juega. Eso no lo niego. Pero hay muchas cosas. Uno tiene que evaluar a dónde irá a jugar. Barcelona es un equipo armado al 100 por ciento. El que llegue tiene que jugar al 200 por ciento para que cambien al que está jugando.