Para Instituto lo más positivo del empate frente a Almirante Brown fue el punto
Materias pendientes. Son las que se trajo la Gloria, que sumó un buen empate de visitante.
Entre las manos de Julio Chiarini y el oportunismo de Juan Martín, a 10 minutos del cierre del partido, Instituto se llevaba de Isidro Casanova mucho más de lo que merecía. Chiarini le había tapado dos mano a mano a Francisco Grahl y a Rodrigo Aillapan y había volado a su derecha para sacarle un cabezazo al mismo Aillapan.
Y Martín, quien ingresó a los 29 del segundo tiempo en reemplazo de “Wanchope” Ábila, cuatro minutos más tarde, con un remate corto, había puesto a la Gloria en injusta ventaja. Pero al final, llegó la justicia.
A seis minutos del cierre, Ezequiel Garré mandó un tiro libre al área cordobesa, hubo un error defensivo en el rechazo y Diego Nadaya aplicó, una vez más, la dolorosa ley del ex. Con un tiro corto, anotó el empate que fue lo mínimo que debía llevarse Almirante Brown de su propia cancha.
Lo mejor de Instituto fue el empate con el que emprendió el regreso a Córdoba. Después, quedaron varias materias sin aprobar. Sobraron los pelotazos desde el fondo, faltó relieve individual y se lo dejó a "Wanchope" demasiado solo arriba. Ábila hizo lo que estuvo a su alcance. Pero eso resultó insuficiente para que, a pesar de todo, la Gloria llegara con peligro al arco de Cacace.
Es muy difícil jugar bien al fútbol cuando los volantes ven cómo la pelota les pasa de ida y vuelta por encima de sus cabezas. Y eso fue lo que le sucedió a Instituto durante largos tramos del partido. Llevado por Almirante Brown a un terreno de fricciones en el que quedó claro que siempre se sintió incómoda, a la Gloria le sobraron imprecisiones en el manejo y le faltaron personalidad y talento para imponer su estilo. Quizás Favalli, moviéndose a los costados y a las espaldas de Meza Sánchez, haya sido el único que intentó jugar. Al resto se lo devoró la lucha, el no saber qué hacer.
Sólo después de los 10 minutos del segundo tiempo, cuando Federico Vismara y Fernando De La Fuente consiguieron hacer pie en el medio, Instituto encontró la pelota y emparejó el partido. Pero fue un espejismo. En verdad, al equipo volvieron a sostenerlo las manos de Chiarini hasta que el gol de Nadaya puso las cosas en su lugar en la noche de Isidro Casanova.
Le costó crear. El gran deficit de Instituto ayer estuvo en la generación de juego. Favalli se movió mucho pero no alcanzó a contagiarle su fútbol al equipo. Por eso, "Wanchope" Ábila quedó muy solo arriba y sin el necesario abastecimiento que necesita un delantero.
Un poco mejor. En el segundo tiempo, el técnico Agüero cambió los nombres, pero no cambió el dibujo. Burzio aportó su habilidad por la derecha y Martín hizo el gol. Pero los problemas siguieron vigentes y nunca se los pudo solucionar.
Y casi lo gana. Instituto terminó sacando un buen resultado. Pero en el juego, anoche en Isidro Casanova, dio un paso atrás. Volaron demasiados pelotazos desde el fondo y faltó relieve individual. De todas formas no estuvo tan lejos de poder llevarse los tres puntos.