Para Instituto fue el triunfo de la convicción
Saber que se puede. Cuando Instituto se convenció, arriesgó lo que debía y llegaron los goles.
Fue inmensa la alegría que expresó la multitud ante la victoria de Instituto. La gente, que fue en muy buen número a Alta Córdoba, se desahogó después del sufrimiento. Es que a la Gloria le costó, y mucho, derrotar por 2 a 1 a los jujeños de Gimnasia.La magnitud del festejo guardaba relación directa con lo que tuvo que "remar" el equipo que dirige Elvio Agüero para cambiar el rumbo de un partido que se le había presentado demasiado complicado.
Un hermoso remate de zurda de Matías Quiroga, para poner el 1-0 en favor de Gimnasia (nada tuvo que hacer Julio Chiarini) promovió inmediatamente que la visita reforzara su modelo de “cerrojo”, como suelen hacerlo los conjuntos de Mario Gómez, desnudando así todos los problemas de Instituto cuando intentó superarlo.
Incluso, el Lobo dispuso de oportunidades y pudo haber aumentado el marcador antes del descanso. El local, durante ese primer tiempo, fue una suma de intenciones carente de toda lucidez y astucia para alcanzar el empate.
Todo cambió en el segundo tiempo y el ingreso de Emiliano Tellechea resultaría determinante para la recuperación de Instituto. El recién ingresado, con mucha convicción, contagió a sus compañeros, sobre todo a Pablo Burzio y Lucas Favalli. Y, por la izquierda, Pablo de Miranda empezó a proyectarse y preocupar con sus centros. Así, la defensa del Lobo comenzó a perder estabilidad.
Fue vital el gol de Favalli, apenas comenzado el complemento, Respiró Instituto y, a partir de ahí, comenzó a monopolizar el control de la pelota y, decididamente, ocupó territorio de los jujeños.
Claro que, al arriesgar, dejó espacios y Gimnasia pudo ponerse de nuevo en ventaja, pero Quiroga ya no estuvo tan fino. Y lo mismo le pasó a Néstor Espínola, en otra definición trunca.
La diferencia estuvo en la contundencia. Cuando el encuentro estaba para cualquiera, Juan Martín no perdonó. El estadio enloqueció. Gimnasia ya no tuvo argumentos para cambiar su suerte. La gente se fue festejando la victoria y el carácter del equipo para dar vuelta el partido.
