En crisis. Papelón del Manchester United: fue eliminado por un equipo de cuarta división
Grimsby Town le ganó por penales y acrecentó la crisis del conjunto de Amorim.
El Manchester United tocó fondo en la era Rúben Amorim: quedó eliminado de la Copa de la Liga en la segunda ronda, a manos del modesto Grimsby Town de la cuarta división inglesa. El golpe histórico se consumó el miércoles tras una interminable definición por penales que terminó 12-11 en favor de los locales.
En el Blundell Park, un estadio de apenas 9.000 butacas, los “Red Devils” lograron forzar el empate 2-2 en el tiempo reglamentario gracias a los goles de Harry Maguire y Bryan Mbeumo, cuando ya caían 2-0 al descanso. Sin embargo, en la tanda decisiva, Mbeumo falló el penal definitivo al estrellar su remate en el travesaño, lo que desató la invasión del campo por parte de los eufóricos hinchas de Grimsby.
“Es una sensación increíble, que quedará para siempre”, celebró Charles Vernam, autor de uno de los tantos del conjunto que hoy marcha cuarto en la League Two y que jugó con varios juveniles de su cantera y hasta un seleccionado de Islas Feroe.
El contraste fue brutal: el United alineó un ataque de 200 millones de libras en refuerzos recientes —Mbeumo, Matheus Cunha y Benjamin Sesko—, todos protagonistas de la debacle. Cunha falló su disparo desde los doce pasos y Sesko recién convirtió el décimo tiro, antes de que los arqueros Andre Onana y Christy Pym también tuvieran que ejecutar.
“Antes de los penales el míster nos dijo: ‘Toda la presión está sobre ellos’. Y así fue”, reconoció Kieran Green, mediocampista del Grimsby. Pym, héroe bajo los tres palos, lo vivió de una manera especial: “Soy hincha del United, así que estoy medio enfadado”.
Presión máxima para Amorim
La derrota, considerada ya como una de las más humillantes en la historia del club, profundiza la crisis y aumenta la presión sobre Rúben Amorim, que suma apenas 16 victorias en 44 partidos desde su llegada en noviembre. El portugués vivió la tanda sentado en el banco, sin mirar los remates.
“Empezamos sin ninguna intensidad, estábamos totalmente perdidos”, admitió el DT, que pidió disculpas a los hinchas.
“Estoy en shock, porque estamos en un momento de hacer muchos cambios. Necesitamos luchar contra un montón de cosas, pero en estos momentos tenemos que dar la cara. Si no lo hacemos, está claro que algo tiene que cambiar y no van a ser los 22 jugadores de nuevo”, dijo.
Amorim no quiso culpar a André Onana, que falló en los dos goles del Grimsby y paró uno de trece penaltis.
“Con todo el respeto, cuando juegas contra un equipo de Cuarta división, no es el portero, es todo. Es el ambiente, la forma en la que te enfrentas a la competición. Hoy mis jugadores han mandado un mensaje muy claro. No importa si remontas el 2-0 o no. Es cómo hemos estado durante el partido”, indicó a la conclusión del encuentro.
El United había quedado empantanado con un 1-1 ante Fulham el último fin de semana, tras debutar en la Premier con derrota ante el Arsenal, y la caída frente a Grimsby revivió los fantasmas de la temporada pasada, en la que terminaron en un desastroso 15° puesto.
Para dimensionar el papelón: no jugaban la segunda ronda de la Copa de la Liga desde 2014, cuando fueron goleados 4-0 por el MK Dons, entonces en tercera división.
