Palermo se ve como técnico de Boca
El "Titán" quiere dirigir en cuanto se retire. "Me veo con un poco de Bianchi, del 'Coco' Basile, del 'Profe' Córdoba y de Diego", adelantó. Leé la entrevista exclusiva de Mundo D.lusivo
Martín Palermo, el goleador histórico de Boca, ya planifica el día después. Lo imagina en una cancha de fútbol, pero sin los pantalones cortos y del otro lado de la línea de cal.
Ya se siente un poco entrenador y, proyectándose como tal, empieza a visualizar nuevos desafíos en el horizonte. Será el segundo capítulo de la saga.
"Me gustaría poder inculcar esa forma de sentir el fútbol que siempre tuve, aunque es muy difícil que todos puedan ser como vos y vivir las cosas del mismo modo. No obstante, lo mío siempre pasará por el esfuerzo, el sacrificio, el nunca bajar los brazos; supongo que seré un entrenador muy obsesivo", afirma al sentar las bases del perfil que piensa desarrollar en su nueva profesión.
"Después la cuestión también pasará por lo técnico, por lo futbolístico, por la forma de manejarse dentro de un grupo. En ese aspecto, yo me veo reflejado en la simpleza de Carlos (Bianchi), del "Coco" (Alfio Basile), del "Profe" Córdoba en los inicios. También en Diego (Maradona), en el sentido de cómo siente y te transmite el hecho de vestir la camiseta de tu país, y en esta última etapa de mi carrera en Julio (Falcioni), en cuestiones puntuales y en algunas formas de trabajo. Son cosas que yo imagino para cuando me toque estar frente a un grupo de futbolistas y que en su debido momento tendré que empezar a experimentar.
–Te imaginás como director técnico de Boca, obviamente.
–Sí, a futuro. Todo lo que se vive en este club y el día a día del Mundo Boca no son fáciles; tenés que tener una preparación y un conocimiento. Como director técnico van a existir las mismas exigencias que uno sabía que tenía como jugador, pero espero acumular una experiencia y un trabajo previo como para llegar a Boca bien preparado el día de mañana. Ojalá pueda transmitir allí todo lo que yo viví como jugador y, si es posible, repetir algunas de las tantas cosas lindas que me tocó conseguir en este club.
–Vos y Riquelme, en Boca; Verón, en Estudiantes; Almeyda, en River. Si se quiere, Ortega... Son jugadores que ya no se ven más, muy identificados con un club y que jugaron mucho tiempo en el país. Hoy los jóvenes viven el fútbol de otra manera y se van enseguida.
–Uno tiene que adaptarse a los momentos. Hoy la sociedad ha cambiado mucho y eso se trasladada a la vida cotidiana de cualquier profesión. Uno ve cómo se manejan los chicos o los adolescentes y se da cuenta de que tienen modos de vida diferentes a los que teníamos nosotros. Como técnico también uno tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos, aunque sin renunciar a implantar las formas de lo que uno aprendió, siempre en la línea de la educación que me dieron mis viejos.
–¿Es fácil soportar todo lo que implica ser un futbolista en la Argentina?
–Últimamente, sí. Lo que el jugador tiene que asimilar y entender son las reglas que están propuestas de parte del periodismo, del hincha, del sector dirigencial. Te tenés que preparar para el momento y a veces por ahí uno termina cansado de esas cosas que por ahí no quiere soportar o que ya ha vivido mucho tiempo, y quizá toma decisiones, no sé si apresuradas, de decir "hasta acá llegué". A veces llega un punto en que no entendés porqué se toman algunas decisiones, y te das cuenta de que las cosas no son como cuando uno comenzó. Los tiempos van pasando y el fútbol cambia, como todas las cosas. En los '50 el fútbol era de una forma, desde lo físico y lo técnico, pasando por las canchas, las pelotas y los jugadores, y con el tiempo fue modificándose. Uno tiene que adaptarse y acostumbrarse a cómo vienen los chicos hoy, cómo piensan, y hay que prepararse muy bien.
–Tu hijo Ryduan, de 14 años, juega de “9” en la octava división de Estudiantes de La Plata, ¿sos de marcarle cosas?
–No soy de marcarle mucho el camino. Quizá lo haga cuando ya esté cerca de tomar la decisión de dedicarse de lleno a la profesión de futbolista. Trato de aconsejarlo en algunas cuestiones puntuales, para que no le afecten tanto, pero todavía es chico y recién está comenzando. Por ahora trato de que disfrute del fútbol.
–Ahora lo vas a poder ver más seguido en las canchas.
–Sí, claro. Me gusta acompañarlo, porque en cierto modo me veo reflejado en él. Lo observo con sus patas largas, desgarbado... me hace acordar mucho a mis comienzos, aunque él es derecho y yo soy zurdo. Eso sí, para los penales es medio como el padre... Estoy seguro de que llevar mi apellido le genera un peso, porque en cada cancha donde va a jugar lo comparan con el padre. ¡Y ni hablar de cuando le toca enfrentar a River o a Gimnasia!
–¿Habrá una despedida formal, más allá de todo los homenajes que recibirás en los últimos partidos oficiales que te tocan disputar?
–Habrá un partido despedida. Ya está hablado con los dirigentes de Boca y solamente resta ponerle una fecha. Quizá pueda ser para diciembre próximo, una vez que terminen los campeonatos, o quizá en alguna fecha Fifa, para que puedan estar todos los jugadores que tengo pensado invitar.