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Otra vez Central dejó con las manos vacías a Talleres

La "T" quedó elimnada de la Copa Argentina por el Canalla, que en el inicio de la Superliga también le ganó.

07 de septiembre de 2018 a las 08:22 a. m.
Daniel Guiñazú, especial desde Buenos Aires
Otra vez Central dejó con las manos vacías a Talleres
Foto de Federico López Claro.

En los tiros desde el punto del penal, Talleres firmó anoche su salida de la Copa Argentina. En la cancha de Lanús y luego de haber igualado 0-0 con Rosario Central al cabo de discretos 90 minutos, la "T" perdió por 5-3 la definición desde los 11 metros. Mauro Ortiz, quien había ingresado para jugar el tiempo de descuento en lugar del paraguayo Brian Montenegro, ejecutó un remate débil y anunciado que el arquero Jeremías Ledesma detuvo sin problemas arrojándose hacia su derecha.

Central estuvo infalible a la hora de los remates. Y por eso se clasificó a los octavos de final. Anotaron Ortigoza, Parot, Gil, Camacho y Zampedri, mientras que por Talleres concretaron Soñora, Cubas y Arias. Y acaso esa eficacia haya sido la verdadera gran diferencia que hubo. Siempre a Talleres le quedó muy lejos el arco rosarino. No funcionó el rombo que Vojvoda dispuso en el medio. Y por lo tanto poco juego le llegó a Arias, el único delantero de punta que puso la “T”.

Aunque Guiñazú se desdobló relevando en el fondo y llevando la pelota arriba, y los laterales Godoy y Medina pasaron bastante al ataque, la movilidad de Ramírez no rindió beneficios, los desenganches de Pochettino tampoco aportaron gran cosa y, bien tapado por Gil, a Maroni le costó encontrar los espacios que necesitaba detrás de los volantes rivales.

Fue una quimera imaginar que, con estos problemas, el equipo cordobés tuviera situaciones claras, más allá de algunos remates aislados desde fuera del área.

Rosario Central tampoco llegó tanto. En el primer tiempo, sólo exigió a Guido Herrera con un derechazo bajo de Germán Herrera que el arquero de la “T” mandó al córner.

Pero los volantes centralistas acompañaron mejor a sus delanteros y entonces, a la vista, el Canalla redondeó una mejor imagen, más compacta, pero con una profundidad escasa.

En el entretiempo, Vojvoda tomó nota de que a Talleres le estaba faltando peso arriba y canjeó a Pochettino por Montenegro para armar una doble punta con Arias.

Al minuto de la segunda etapa, el uruguayo malogró una oportunidad, y después siguió la “T” con mayor posesión de pelota ante el repliegue ordenado de Central, que siempre apostó por la salida rápida desde los costados.

Ninguno de los dos equipos se jugó a fondo por la victoria en los minutos finales. El temor de que un error los dejara afuera fue gobernando los movimientos y pensamientos de los cordobeses y de los rosarinos, cada vez más convencidos de que la clasificación habría de resolverse desde los 12 pasos. Talleres buscó con tibieza y Central se afirmó en su propio campo tratando de no ofrecer espacios por donde pudieran entrarle.

Así llegaron a los tiros desde el punto del penal. Y como a Mauro Ortiz el arquero Ledesma le detuvo su remate y Central estuvo infalible, siguen los rosarinos en la Copa Argentina, en la que Córdoba, desde anoche, ya no tiene quién la defienda.

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