Olave: “El que quiera estar en el próximo Belgrano tendrá que estar a la altura”
El director deportivo encabeza la etapa de “análisis y evaluación” con la mirada en el presente, pero pensando en el equipo que viene. Apunta a lo anímico y a lo actitudinal como llave para salir del túnel.
Cuando anunció que dejaba el arco pirata, algunos lo acusaron de irse en un momento complicado, con el equipo en caída libre. Sin embargo, Juan Carlos Olave volvió en un contexto todavía más difícil y con una responsabilidad mucho más grande: es el director deportivo de un Belgrano que no encuentra la salida del túnel.
"Nunca me escondo. A Belgrano lo ayudo desde el lugar que me toque. Además, no me retiré mal. Está claro que había gente que necesitaba su espacio y hoy lo está demostrando. Creí que era el momento de que Belgrano comenzara a potenciar a su próximo arquero y no me equivoqué", dice en clara alusión al buen presente de Lucas Acosta, quizás uno de los pocos del actual plantel que está rindiendo a la altura de las expectativas.
¿De qué se trata el nuevo trabajo de Olave en el club? Él mismo lo explica: “Soy un nexo entre la comisión directiva, la mesa ejecutiva y toda el área de fútbol. Con el plantel profesional voy a tener el mayor trabajo, pero también involucra el fútbol juvenil. Trabajamos en conjunto con la secretaría técnica, donde están Gastón Turus, Hernán Castex y Gustavo Metral, para diseñar el próximo plantel, conformarlo en base a un seguimiento previo de los jugadores y la gestión de refuerzos. También hay una línea y un método de juego que nos corresponde diseñar para darle una identidad al Belgrano que pretendemos”.
Después, la charla del ex arquero y símbolo de Belgrano con Mundo D transitó más por el presente que por el futuro.
–¿Cuál es tu diagnóstico de lo que le pasa al equipo?–Estamos en un momento donde el equipo da algunas señales de reacción, pero no logra profundizarlas. Nosotros confiamos mucho en lo que puede hacer Sebastián (Méndez), apuntando principalmente a la parte anímica porque es un plantel muy golpeado en ese sentido. Fijate que el principal problema es cuando le hacen un gol. Ahí entra a jugar lo anímico y se nota mucho. Urgen un par de resultados positivos para que vuelvan a creer en sí mismos.
–El asunto es cómo volver a ganar...–Se ha hecho demasiado largo e, indudablemente, esto es algo más que una racha. Pero no hay que entregarse, sino seguir intentándolo permanentemente. Los argumentos van más por el lado de lo actitudinal que de lo futbolístico. Los jugadores tienen que demostrarse a sí mismos que pueden.
–Aunque los resultados no venían siendo buenos desde antes, las sensaciones y la estadística coinciden en marcar que la eliminación de la Copa Sudamericana fue un golpe letal. ¿Coincidís con eso?–Fui parte del plantel y te puedo asegurar que fue un punto de quiebre, un golpe de nocaut a la ilusión que el grupo tenía. El equipo estaba en pleno crecimiento y, a partir de ahí, comenzó a apagarse y volvieron las dudas. Pero eso no justifica que nos suceda esto. Belgrano necesita ser un equipo "cabeza dura" porque en el fútbol siempre habrá golpes duros. Lo que hay que lograr es la fortaleza anímica necesaria para salir de esos momentos. Necesitamos un plantel de "cabezas duras" para que una derrota, por más importante que sea, no traiga este tipo de consecuencias no deseadas.
–¿Tiene el actual plantel la "pasta" necesaria para sobreponerse?–Confiamos en eso y apuntamos a que levanten. Tienen la obligación. Acá no hay tiempo para deprimirse o lamentarse. Hay que salir el lunes (por hoy) y tratar de ganar el partido porque la historia así lo marca. Hemos salido de peores, dando muestras de carácter que todos le reconocen al club. Si no hay líderes en el vestuario, tendrán que emerger nuevos, que arrastren al resto hacia el horizonte que pretendemos. El mensaje es claro: Belgrano tiene la obligación de levantarse. Es lo que necesitamos, que el equipo demuestre en estas ocho fechas que le quedan al campeonato. Son puntos que tienen una importancia vital.
–Hace algunos días, Lema habló de una "pérdida total de respeto" de los jugadores hacia el club que los contrata y la gente que los acompaña. También dijo que en el plantel "ni siquiera hay autocrítica" y que a "la culpa siempre la tiene el de al lado". ¿Sirve todo lo que intente movilizar las fibras más íntimas del grupo en este momento?–Cada uno lo expresa de la manera que puede, pero todos están dolidos. Están los que lo pueden expresar con palabras, otros que logran rebelarse en el campo de juego, y hay otros a los que la situación los bloquea. Por eso se hacen diferentes análisis de los jugadores. Exteriorizar lo que pasa creo que es bueno. La autocrítica que hizo Cristian (Lema) me pareció muy buena y creo que tiene que ser bien recibida y aceptada por el resto. Es la forma de poder recomponer esta situación y de sacarse de encima esta pesada mochila que llevan puesta.
–Y después de este torneo, ¿qué?–Lo que vendrá ya se está analizando y evaluando. Lo que se pretende es un Belgrano duro, fuerte y protagonista. Por eso estamos analizando la situación de cada jugador; y cada jugador también deberá analizar su propia situación, sabiendo que el que quiera estar en el próximo Belgrano tendrá que estar a la altura de lo que se pretende.
–Seguramente llegarán muchos refuerzos...–Pero de eso hablaremos al final del campeonato. Hoy, los jugadores tienen los partidos que quedan para demostrar que están capacitados para vestir esta camiseta.
–¿También se evalúa al cuerpo técnico?–Estamos totalmente convencidos de que tenemos el técnico adecuado para que lidere el proyecto del próximo Belgrano: un equipo protagonista que vuelva a instalarse en las copas internacionales.

Los juveniles y la gente
“Hay que acelerar los tiempos de adaptación y maduración de los juveniles, porque la Primera División no te espera”, dice Olave sobre la inserción de juveniles en el plantel superior. Semejante definición rompe con el paradigma de “llevarlos de a poco”, que hasta hace poco primaba en Alberdi.
–¿Es contraproducente que se pongan muchas expectativas en juveniles con indudables condiciones, como pasó con Cristian Romero?–Al "Cuti" le pueden suceder cosas, como les suceden a todos los juveniles cuando suben a Primera: al comienzo, muestran un repertorio de cualidades que ilusionan a todos, pero la gente debe saber que, pasados algunos partidos, siempre hay altibajos y errores. La realidad es que hemos pagado todos y cada uno de los errores; no sólo en el área propia, sino también en la rival. Hay que achicar el margen de error a cero porque es lo que nos impidió sumar unos cuantos puntos. Y ahí es donde hay que ver cómo reacciona cada uno. Lo importante es aprender rápido de los errores para no repetirlos.
–¿Eso no sería como pedirles que crezcan más rápido?–Lógicamente todo lleva su proceso, pero debemos exigirles que la consolidación y maduración se aceleren. El club les dará las armas para que, cuando les toque jugar en Primera, sean importantes desde el comienzo.
–El jugar sin público como local, ¿profundizó la crisis deportiva?–La falta de público atenta contra la concentración y la motivación, pero no hay que poner excusas. Eso sí: creo que Belgrano necesita mucho de su gente. Es lo que se vio en el partido con Racing, en la cancha de Instituto, donde el empuje fenomenal de la gente nos llevó a jugar el mejor partido en lo que va del semestre. Y, en el clásico, el empuje de la gente también nos llevó a reaccionar para conseguir el empate.
–¿Impactó en el grupo lo sucedido en las tribunas durante el clásico que pasó?–Es difícil decir si tuvo consecuencias en lo deportivo. Es un dolor muy grande, que va a durar mucho tiempo, pero muy diferente al dolor de perder uno o varios partidos. De los golpes futbolísticos nos tenemos que reponer rápidamente. Hay que sacudirse el polvo y salir adelante para que, de acá a un tiempo, podamos decirlo una vez más: lo hicimos "a lo Belgrano".