Olave, contra Banfield, cumple 40 años: El mejor regalo es ganar
El arquero llega hoy a las cuatro décadas y es el futbolista de Primera de mayor edad. Ser una “partecita” del club le alcanza, asegura. Dice que no se considera un ídolo.
Vestido con buzo negro con el escudo de Belgrano en el pecho, los pelos al viento y sus guantes blancos, Juan Carlos Olave concluyó el trabajo táctico y se preparó para concentrar a la espera del partido de esta tarde ante Banfield. Pero el juego frente al Taladro se da en una fecha especial para él, porque hoy es su cumpleaños 40.
“El hombre de las cuatro décadas”, dice entre sonrisas el arquero, que en el camino desde la cancha “2” hacia el vestuario de Villa Esquiú es interrumpido por una señorita que le asegura que hoy le cantará el feliz cumpleaños desde la tribuna.
“Juanca” agradece, se toma una foto y asegura que no es necesario. Unos pasos más adelante un móvil de la Policía que está en el predio se detiene y una oficial desciende y sonrisa mediante le pide otra foto.
“No me siento ídolo. La verdad es que no creo en los ídolos terrenales. Porque los ídolos terrenales se acaban de un partido a otro, más con el exitismo y la impaciencia que hay en el fútbol argentino. Sí me siento querido, porque el hincha me identifica como hincha. Pero lo que soy es una parte del todo, una partecita, pero con eso me alcanza, con ser un actor de las ilusiones y los objetivos que tenemos”, asegura el “1”.
–¿Aún recordás cuándo fue tu primer día de entrenamiento?–Claro, me acuerdo de Las Palmas, fui con mi "Nono" y habló con Osvaldo Angeli... me sentía un poco raro porque era bastante tímido. Y encima era un grupo de chicos dos años más grande. También recuerdo cuando mi "Nono" pidió que me probaran al arco.
–¿Y de qué jugabas al principio?–Lo hacía de volante por derecha o de "3", pero no era demasiado bueno (se ríe) y por eso terminé jugando al arco.
–Y de qué te acordás ahora, después de tantos años...–De todo lo que me costó llegar hasta aquí. Porque el recorrido no fue fácil. Hoy se ven frutos del esfuerzo y del trabajo. Estoy donde quiero estar, juego en Primera y todo parece muy lindo... pero me acuerdo del esfuerzo a lo largo del tiempo que hicieron mis viejos, mis hermanos y mucha gente que me ayudó a superar muchas cosas, como la familia Luna o mis amigos, por ejemplo. El comienzo como profesional no fue como lo soñé y por eso siempre lo recuerdo, porque eso hace que uno valore lo que tiene y sepa cuidar lo que obtuvo.
–Cuando fuiste con tu "Nono" ese primer día, ¿imaginabas llegar a los 40 jugando en Primera?–Medía 1,20 y no sabía que iba a pasar. Después, en mi adolescencia, era bajito y pedía llegar al metro 80, porque se decía que para ser arquero se tenía que ser alto. Pero la verdad es que no, en aquellos años pensaba en jugar y llegar a ser jugador.
–Y un día debutaste en Primera.–Cuándo me tocó debutar en Argentina, porque ya había jugado en Bolivia en Primera, y por el momento en que me llegó, me lo tomé partido a partido y no pensé en llegar a tal o cual edad jugando. Lo que sí se es que voy a jugar hasta que me sienta bien y me preparo para mejorar todos los días. A mí no me interesa el documento ni la edad, porque en eso no está la juventud... He visto casos de gente de 20 años que parece de 60, y de 60 que parecen de 20.
"La juventud está en el espíritu y en la ganas que uno pone a las cosas".
–¿Sos un símbolo de Belgrano?–Los jugadores grandes suelen ser identificados con los clubes en los que permanecen más tiempo. Distinto es cuando vas de club en club, por eso por allí me putean un poco, pero bueno, en cierta forma me gusta que me puteen.
–¿Cuál fue el peor momento en tu carrera?–Uno que me costó años podérmelo sacar de la cabeza. Fue cuando nos tocó descender (2002), que fue en mi primer año aquí en Belgrano, a pesar de que hicimos un buen campeonato. Ese fue un puñal que recién me lo pude sacar cuando conseguimos el ascenso en la cancha de River.

–Y ese puede haber sido uno de los mejores momentos.–Sí, sin dudas. Pero ojo, que hubo varios momentos buenos, porque haber clasificado a las copas también fue lindo, porque no nos había tocado en otras oportunidades. Pero no puedo olvidarme cuando salí campeón con Las Palmas o algunos momentos en Gimnasia... La vida del futbolista está llena de buenos y malos momentos. Pero en Belgrano, algo de lo mejor es ser parte de este grupo que hoy conformamos que está identificado con el club, que sigue objetivos en común y que para muchos puede no ser importante... Pero no todo es un resultado deportivo.
–¿Imaginás el estadio cantándote el feliz cumpleaños?–No hace falta. La verdad es que no me importa el cumpleaños, me importa el triunfo. El mejor regalo es ganar y soy un poco especial, puede que no le de bolilla a estas cosas y doy todo por ganar... quiero que Belgrano gane y disfrutar mi cumple de esa forma. Para algunos estará mal, pero al fútbol lo vivo de esa manera y espero que ganemos para alegría de todos y no por mi cumpleaños.