"Se jubiló". Odiado por los hinchas de River, qué fue de la vida del burro Andrés, el oráculo cordobés

En 2011 se convirtió en un héroe "pirata" de cuatro patas, orejas largas y una intuición cósmica inimaginable. Un mito nacido en el corazón de la Docta que desafió a los mismísimos oráculos de la antigüedad. Hoy descansa en las Sierras, tranquilo y ya jubilado.

21 de mayo de 2026 a las 09:13 a. m.
Odiado por los hinchas de River, qué fue de la vida del burro Andrés, el oráculo cordobés
El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011.

Corría el año 2011, el fútbol argentino ardía en llamas y la provincia de Córdoba se preparaba para el cruce más sísmico del momento: la Promoción entre el gigante herido, River Plate, y el pirata hambriento de gloria, Belgrano de Córdoba.

El ambiente estaba cargado de tensión, teorías y nerviosismo absoluto. Fue entonces cuando desde la Redacción de La Voz -un lluvioso domingo de junio se nos ocurrió imitar al Pulpo Paul (un oráculo trascendental para el Mundial que ganó España en 2010) por lo que recurrimos a los pastizales de la Granja del Zoológico de Córdoba para hallar a una figura humilde, cordobesa y con mística: El burro Andrés. Así comenzó su historia.

No usaba túnicas sagradas ni leía las estrellas; vestía un pelaje gris, orejas imponentes y una mirada que deambulaba entre la apatía y el conocimiento absoluto del cosmos. El ritual era simple, pero de una gravedad extrema: tres fardos de alfalfa, cada uno con el escudo de un equipo y uno al centro en señal de empate. El fardo que Andrés decidiera morder sellaría el destino de miles de almas.

La hazaña de la Promoción: el verdugo infausto

Cámaras de La Voz y de la TV cordobesa fueron al recinto sagrado del asno. De un lado, el fardo millonario; del otro, el fardo celeste; y un tercer fardo sin camisetas.

El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011.
El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011. (La Voz / Archivo)

Andrés no dudó. Con el paso firme de quien carga con el peso del destino, caminó directo hacia la alfalfa pirata y clavó sus dientes. El veredicto estaba echado. Los escépticos se burlaron; los creyentes temblaron. Belgrano ganaba 2-0 en su casa en un partido memorable.

Para el segundo encuentro, recurrimos a Andrés y comió el fardo del medio (empate), lo que vaticinaba la caída del coloso River Plate a la B y el ascenso de Belgrano. El 1-1 de Guillermo Farré para el Pirata fue la coronación para el celeste y la consagración para Andrés.

El burrito no solo había acertado; había firmado el acta del hecho más histórico del fútbol moderno argentino. Su nombre ya no se pronunciaba en vano y los medios hablaban de él, incluso cruzó el continente con notas por ejemplo en la Gazzetta dello Sport.

El Pulpo Paul cordobés

La fama de Andrés cruzó fronteras. Los programas de televisión imploraban sus servicios astrales. Lo bautizaron "El Pulpo Paul cordobés", pero con una diferencia clave: el pulpo usaba la comodidad del agua del primer mundo; Andrés decidía el futuro masticando pasto seco bajo el calor y el fernet de la Docta. Su mística era nacional y popular.

Cada movimiento de su mandíbula era una orden para el universo. Su poder radicaba en su desinterés: a Andrés no le importaban las billeteras, ni los promedios, ni las barras bravas. Él solo respondía al llamado de la alfalfa y de la verdad.

Tuvo un traspié en 2011 cuando una radio local lo hizo "adivinar" por cuartos de final cómo le iría a la Argentina ante Uruguay. Ese día predijo victoria albiceleste, pero el resultado fue empate, perdiendo el seleccionado nacional por penales.

El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011.
El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011. (La Voz / Archivo)

El legado inmortal y su "jubilación anticipada": pensamos que había "partido"

El tiempo pasó, el zoológico se transformó en un Parque de la Biodiversidad y el Burrito Andrés se retiró de los flashes mediáticos para vivir una vejez digna, lejos de las presiones del periodismo deportivo. Cambió la gloria de la adivinación por la paz del pastoreo, como un guerrero que cuelga la espada.

La Voz estuvo buscándolo en esta oportunidad para saber qué pasaría con la final de la Liga Profesional entre River y Belgrano, pero Andrés no estará disponible.

Tras su paso por el Zoo, llegó luego a La Colonia de Tanti en las Sierras Chicas. Tras más de 10 años en ese lugar fue llevado por una familia a Parque Síquiman con sus casi 26 años de vida. Un burro vive entre 25 y 30 años promedio, por lo que Andrés ya disfruta de su jubilación en el Valle de Punilla.

"Desde el 2012 estuvo acá el burro, de acuerdo a los más memoriosos. De acá se fue a Parque Síquiman", revelaron autoridades de La Colonia de Tanti a La Voz. Lo más gracioso es que al principio nos habían dicho "ha partido" y pensamos lo peor, pero es que había "partido hacia otro destino".

"Si hubiera sido ahora la predicción hubiera elegido a Belgrano de nuevo (risas del entrevistado)" que nos muestra una foto con camiseta celeste de él y sus nietos.

El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011.
El mítico burrito Andrés que vaticinó el triunfo de Belgrano ante River en 2011. (La Voz / Archivo)

Su última predicción

En 2022 también predijo el ascenso de Belgrano con el triunfo en San Nicolás ante Brown de Adrogué. Ese día eligió el fardo de Belgrano, ya viviendo en la Colonia del Banco Provincia en Tanti. En rigor, siempre acertó con el Pirata.

El burro Andrés en 2022 predijo el ascenso de Belgrano ante Brown de Adrogué.
El burro Andrés en 2022 predijo el ascenso de Belgrano ante Brown de Adrogué. (El Doce)

Hoy, cuando las noches cordobesas se tornan silenciosas y el viento sopla desde las sierras, los hinchas juran que todavía se puede escuchar un sutil rebuzno. Es el eco del Oráculo, el animal que demostró que la lógica del fútbol no existe, y que la verdad del universo, a veces, se esconde detrás de unas hermosas y largas orejas.

Otro burro "celeste"

El "tatarabuelo" de Andrés también tuvo su momento de gloria en 1932 cuando los hinchas de Talleres pintaron un burro de color celeste, enojados por la cargada los jugadores de Belgrano se retiraron y los puntos fueron para el albiazul, recuerda el periodista e historiador del fútbol Gustavo Farías.