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Nueve años después, otra incertidumbre

Armando Pérez. El gerenciador se siente atado de pies y manos por la indefinición de la Justicia. No quiere "terminar como Ahumada".

17 de septiembre de 2010 a las 08:12 a. m.
Pablo Giletta
Nueve años después, otra incertidumbre

Hace casi nueve años, el 18 de septiembre de 2001, se decretaba la quiebra de Belgrano. El club está a un paso de dejar atrás tan penosa situación, luego de haber honrado sus deudas. Sin embargo, Alberdi sigue viviendo horas de incertidumbre. ¿Qué vendrá después del gerenciamiento?

Para Armando Pérez, titular de Córdoba Celeste, hay cosas que no están claras. En diálogo con Mundo D, advirtió que, de no recibir precisiones de la Justicia en el corto plazo, se alejará en diciembre.

–¿Qué es lo primero que le sugiere el aniversario de la quiebra?–Que los socios tienen que cuidar la institución y trabajar para que esto no suceda nunca más.

–¿Le molesta la indefinición de la Justicia sobre los padrones y su posible candidatura?–Uno es respetuoso de la Justicia, pero quizá la Justicia no tiene en claro cómo es el mundo del fútbol. El no tener un panorama para adelante implica muchas dificultades para ejecutar cualquier decisión de cara al futuro.

–¿Por ejemplo?–Hay convenios por cerrar con el exterior por chicos de las inferiores. También tengo 15 chicos que están esperando por su contrato, pero tampoco puedo proceder. A nosotros nos quedan ocho meses de gerenciamiento, pero los contratos son, como mínimo, por un año. Entonces, ¿traigo refuerzos o no?

–¿Alguien le sugirió que, al cumplirse los 9 años de la quiebra, también se extinguía el gerenciamiento?–Más que sugerirlo, hubo una presentación del abogado de la fallida diciendo que se terminaba en septiembre, pero el juez resolvió lo contrario. El gerenciamiento sigue hasta junio, pero para mí el límite es diciembre. Por eso quiero hablar con la Cámara.

–Es decir que, si no tiene precisiones, ¿en diciembre se va?–No quiero terminar como Ahumada, que puso la plata y después lo sacaron. Pero ésta no es una cuestión personal. Acá se juega el futuro del club. Lo que quiero es tener la proyección para seguir o no para adelante. Sería un honor ser presidente de Belgrano. Pero, si no están dadas las condiciones...

–¿Cree que esta incertidumbre tiene algo que ver con los malos resultados deportivos?–No sé si es el motivo o no. Yo los noto raros (a los jugadores). Creo que el problema es anímico. El sábado me agarré una bronca bárbara porque, después del gol de Ferro, parecían el Manchester. Si jugaban 20 minutos así, les hacíamos tres goles. Mañana (por hoy) me voy a juntar con ellos, pero es muy difícil transmitirles optimismo cuando uno no sabe si va a seguir.

–¿Qué les dice a los jugadores cuando le preguntan sobre lo que vendrá?–No sólo a los jugadores. Hay 70 personas laburando en el club que me vuelven loco preguntándome qué va a pasar con ellos. ¿Tengo que decirles que "hay que hacer la plancha"? Es muy difícil... Algunos ya conocen lo que era esto antes y están preocupados. Sé que me he equivocado, pero el respeto que hoy tiene Belgrano es inédito. Ayer (por el miércoles), me llamó (Julio) Grondona para preguntarme qué necesito, con quién tiene que hablar... No supe qué decirle.

–¿Y qué pasa si le dicen que no puede ser candidato?–Si me dicen que no voy a poder ser candidato, pero me piden que me quede hasta el final del gerenciamiento por una necesidad, yo me quedo. Lo único que quiero son reglas claras.

–Cuando se licitó el gerenciamiento hubo una sola oferta, pero nueve años después Belgrano es muy codiciado. ¿Cuál es el principal valor que fue adquiriendo el club?–Belgrano está saneado y tiene chicos muy bien preparados. El otro día le pintaron la cara a River en todas las divisiones. El club tiene un futuro bárbaro. Posiblemente sea ese futuro el que seduce a algunos para tomar a Belgrano y llevarlo... quién sabe a dónde.