Nadie marca diferencias en el fútbol argentino
Liderazgos a la deriva. En el arranque de la temporada, nuevamente se perfila una gran paridad y ningún equipo amaga con “cortarse solo”.
Para quienes gustan de situaciones extremas, la Liga Española y el fútbol argentino pueden ser dos alternativas interesantes y bien distintas. Ambas transitan por los polos y ofreciendo panoramas encontrados.La Liga de las Estrellas, iniciada este fin de semana, perfila una vez más algo rutinario: que 18 equipos lucharán por el premio consuelo de llegar terceros, mientras que Barcelona y el Real Madrid lo harán por la primera y segunda ubicación. "El Madrid y el Barcelona juegan una Liga diferente, este es un campeonato aburrido", asegura Diego Simeone, DT del Atlético de Madrid.
En nuestro fútbol argentino, el panorama es diametralmente opuesto. ¿Algún audaz se animará a vaticinar un candidato? Pero no sólo para la Primera División, porque el "concurso" está abierto para las tres primeras categorías de AFA.
Con la temporada aún en pañales, un dato es por demás elocuente: con sólo tres fechas disputadas en el Torneo Inicial, la B Nacional y la B Metropolitana, sólo Defensa y Justicia, que difícilmente figure en alguna encuesta sobre aspirantes al ascenso, es el único equipo que logró puntaje ideal (tres victorias).
La paridad se refleja también en la ausencia de goleadas. En la máxima categoría, apenas tres partidos finalizaron con una diferencia de tres goles, todas por 3-0 (Lanús a Belgrano, San Lorenzo a Racing y Argentinos a San Lorenzo). Todavía más escaso es el índice de la B Nacional (un solitario 3-0 de San Martín de San Juan a Aldosivi). El miedo a perder domina todo y el promedio de goles por encuentro anda por el piso: apenas 2,18 por cotejo.
¿Qué grandes? Tal vez la diferencia de los extremos entre la Liga española y la argentina radique en la vigencia de los equipos denominados "grandes". Mientras en España el Barcelona y el Real Madrid agigantan la brecha con el resto, en los torneos de AFA los "chicos" se agrandan y los "grandes" se encogen. La estadística habla por sí sola: de los últimos nueve torneos de Primera sólo uno (el Apertura 2011, ganado por Boca) quedó en manos de los clubes "tradicionales".
La Copa Argentina ha sido otro claro ejemplo de distancias que se acortan. No fueron pocas las veces que equipos de categorías menores llegaron lejos. Hoy, Estudiantes de Caseros, habitante de la B Metropolitana, es semifinalista, en una instancia en la que sólo un “grande” (San Lorenzo) ha alcanzado.
Sportivo, grato presente. En tres fechas de la B Nacional, quienes arrancaron en punta no son precisamente los candidatos. Y en ese contexto, lo de Sportivo Belgrano es, para los cordobeses, la grata revelación, con dos triunfos y una derrota, ocupando el cuarto puesto. La contracara es Independiente, que tras su histórica caída a la B, vuelve a habitar la zona roja de los promedios junto a Talleres (ambos están en zona de descenso).
Está claro que estos indicadores son los primeros de una temporada que recién arranca. Pero hasta aquí nada hace prever un cambio de modelo que año a año se consolida más: en el fútbol argentino, nadie marca diferencias.