Mundial Brasil 2014: El show futbolero debe continuar
Belo Horizonte, que decretó feriado para hoy, vive dos realidades: la alegría por ver la semifinal Brasil-Alemania en el Mineirao y la tristeza por la tragedia del viaducto, la cual dejó dos muertos.
Belo Horizonte sigue herida. Con una cicatriz que no cierra. Que sangra. La tragedia del viaducto Pedro I sucedió el jueves pasado y hoy, en esta ciudad, jugará la selección brasileña contra la alemana por un lugar en la final del Mundial.
Los familiares de Hanna Cristina Santos y Charles Frederick Moreira do Nascimento, ambos de 25 años y víctimas del colapso del puente, no estarán muy atentos a la fiesta que se vivirá en el Mineirao. Así es este Mundial. Con dos caras. Una emotiva y otra que conmociona. Llena de alegrías y de tristezas. Para unos pocos (los que pudieron pagar el valor de las entradas a los estadios) y no para todos (para la mayoría de los brasileños era prohibitivo el valor de los tickets).
Luego de los tres días de duelo que decretó el alcalde Marcio Lacerda y la suspensión de la Fan Fest del viernes pasado en Belo Horizonte (ese día jugó Brasil contra Colombia en Fortaleza), la ciudad intentó ayer volver a la normalidad. Pero no. Nadie puede olvidar lo que pasó, y que le podría haber pasado a cualquiera que pasara por ese lugar tan transitado. Hasta el enviado especial de Mundo D pasaba por allí cada vez que iba a al lugar de concentración de argentina en Cidade do Galo.
El lugar del siniestro desde el jueves pasado quedó cerrado al tránsito. Como es una vía de acceso, desde el aeropuerto al centro, el caos vehicular se sintió en estos días. Por esa razón, para hoy se decretó feriado en Belo Horizonte para no congestionar las calles y para que la Fifa "no se enoje". Porque, está claro para esta multinacional del fútbol, el show debe continuar.
“Esta es la realidad de la Copa”, decía un cartel de un vecino de la zona de la tragedia. Indignado, con mucha razón. Al lado del viaducto que colapsó hay otro que sigue en pie, pero que tienen que demoler porque también tiene graves fallas estructurales y podría derrumbarse en cualquier momento.
Por ahora la Justicia no permite tirarlo porque se están realizando las pericias correspondientes para hallar a los culpables de semejante negligencia.
Mientras se investiga, las voces en contra de la organización del Mundial aumentan. Es que estas obras de infraestructuras en las vías de acceso al estadio Mineirao tenían plazo de entrega para antes del comienzo de la Copa. Como no se llegó a cumplir en tiempo y en forma, se apuraron los trabajos y se intentó terminar con las obras antes del partido de hoy (el último en esta sede). Las consecuencias están a la vista: un viaducto colapsó, al otro lo tienen que demoler y hay dos muertos que todavía lloran.
Hoy jugarán Brasil-Alemania en Belo Horizonte. En el Mineirao, miles y miles cantarán, alentarán, gritarán de alegría por un gol de los futbolistas brasileños o sufrirán un tanto de los alemanes. A pocos kilómetros de la cancha, las familias de Hanna y de Charles todavía no tienen consuelo. Fueron víctimas de una organización que dejó muchas cosas para último momento y lo pagaron pobres inocentes. Pero el show futbolero debe continuar, lamentablemente.