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Mundial Brasil 2014: el racismo pierde por goleada

Más allá de discursos y condenas, el fútbol puede ayudar a dejar en ridículo conductas xenófobas. Y en este Mundial, en la lista de la selección francesa hay 10 futbolistas con sangre africana.

30 de junio de 2014 a las 08:39 a. m.
Mundial Brasil 2014: el racismo  pierde por goleada
Paulo Pogba y Karim Benzema. Pilares de Francia, tienen ascendencia en otros países. Como varios de sus compañeros (Foto: AP).

Fue en los días previos a las elecciones para el Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo cuando el ultraderechista Jean Marie Le Pen, fundador y actual presidente honorario del xenófobo Frente Nacional francés, se despachó con una frase ofensiva, irritante, vomitiva.

En un acto en la ciudad de Marsella, este dirigente político de 85 años –padre de Marine, actual líder y estrella partidaria– lanzó sus habituales diatribas contra los extranjeros, en especial los árabes y africanos, que a su juicio "invaden" territorio galo. Le Pen aludía al tema de la inmigración para fustigar la supuesta tibieza con que Francia y Europa manejan la cuestión y permiten la llegada de foráneos del continente negro y roció sus insostenibles argumentos con repugnante sorna: "Hay una explosión demográfica en el mundo y existe el riesgo de invasión. El reemplazo de la población está en camino. En cualquier caso, el señor Ébola puede solucionar el problema en tres meses". El comentario, celebrado con aplausos y risas por un auditorio poblado de intolerantes y neonazis, quiso ser matizado por su autor horas después de que se convirtiera en repudiable noticia.

"Sólo era una observación demográfica", afirmó Le Pen socarronamente mientras su hija y correligionaria quería poner paños fríos y decía sentir vergüenza ajena.

Y es que el Ébola, un virus muy contagioso para el cual aún no hay vacuna ni tratamiento efectivo (entre otras razones por falta de financiamiento), también era por esos días una mala noticia que llegaba desde el África subsahariana. El Ébola o Fiebre Hemorrágica Viral del Ébola es una enfermedad infecciosa que afecta tanto a humanos como animales y se transmite por los líquidos corporales, como sangre, saliva, sudor u orina. Hace casi cuatro décadas irrumpió en lo que hoy es República Democrática del Congo, en una epidemia fue letal para el 85 por ciento de las personas que contrajeron el mal.

Los nuevos casos, a los que con inaceptable burla se refería Le Pen en mayo, comenzaron a reportarse a fines del año pasado en Guinea y otros puntos de África. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014, Nueva Guinea seguía como el país más afectado, pero el Ébola se diseminó por Liberia y Sierra Leona, con 635 casos y 399 muertes en esas tres naciones en 2014. Un brote sin precedentes, según la organización Médicos Sin Fronteras.

No habrían podido jugar…

De ascendencia guineana es Paul Pogba, jugador de la Juventus de Italia y del seleccionado francés. "Les Bleus" han sido uno de los equipos animadores y más goleadores de la fase de grupos del Mundial. ¿Le gustará a Le Pen el fútbol? ¿Desperdiciará el fervor nacionalista que en cada Copa se destila no sólo en los 32 países clasificados? Lo tienen mal los seguidores del Frente Nacional francés si pretendían ver a "galos puros" lucir las camisetas azules que dirige el técnico Didier Deschamps. Además de Pogba, otros siete de la lista francesa de 23 tienen el negro en su piel y África en la sangre que corre por sus venas, y dos de ellos directamente nacieron en ese continente: Patrice Evra, oriundo de Senegal; y Rio Antonio Mavuba, parido en Angola.No nacieron en Senegal como Evra pero sí son de ahí los ascendientes de Bacary Sagna y Mamadou Sakho, en tanto que los ancestros de Blaise Matuidi son angoleños. El pasado de Loïc Rémy hay que buscarlo en Martinica y al de Eliaquim Mangala, en el Congo.

Los orígenes de Moussa Sissoko se remontan a la convulsionada Mali y el perfil del goleador del Real Madrid y esta selección, Karim Benzema, es la Cabilia de Argelia, la misma que alguna vez vio nacer al exquisito Zinedine Zidane. Estos antecedentes, que refrescan el pasado colonial no sólo de Francia en el Mundial, pueden sin embargo ser factor integrador y neutralizar mensajes de miedo.

No imagino a Le Pen augurando la “solución del Ébola” en medio de miles de hinchas entonando La Marsellesa, ese épico himno, por un triunfo o un campeonato de “Les Bleus” en Brasil. Menos lo veo aparecer en la Marsella que el pasado jueves se pobló de banderas de Argelia enarboladas por inmigrantes, para festejar el histórico paso de la selección magrebí a octavos por primera vez. Una selección argelina que, vale aclarar, tiene a 18 de sus 23 integrantes nacidos en territorio francés.

Como se ve, cuando los tiros libres superan las barreras de la xenofobia, el racismo y sus discursos que avergüenzan pierden por goleada.