Mundial Brasil 2014: Daría la vida por verte campeón
Eso dice el cartel de despedida de Cidade do Galo, donde hoy la selección se entrenará por última vez. Ayer el ánimo estaba por las nubes luego de la clasificación a la final. Mañana viaja a Río de Janeiro.
Se abren las puertas de Cidade do Galo. El clima invitaba a estar de manga corta. Algunos osados andaban en bermudas y ¡ojotas! Los osados eran los periodistas que ingresaban al predio donde vive la selección argentina en Belo Horizonte. No era un día más. Era el día después de la clasificación a la final del Mundial. Nada más y nada menos.
Había más medios que lo habitual. Y claro, en suelo brasileño sólo quedan cuatro selecciones, y Argentina está entre los dos mejores. Por eso creció el interés periodístico no sólo de los argentinos si no de cualquier lugar del planeta. Se podían ver medios de Brasil, de Japón, de México, de Alemania...
¿Se acuerdan del cartel de la polémica? Parece que ese tema sucedió hace cinco años. Pero no, fue antes que ingrese la selección a Cidade do Galo, el lunes 9 de junio. ¡Hace un poco más de un mes atrás! Decía: “Esta es la villa donde reina la alegría y el sí. Bienvenidos futuros campeones”. El domingo 8 de junio se cambió porque algunos supersticiosos no veían bien que se asegure de antemano semejante afirmación. A partir de ese día quedó el que está ahora y sólo dice: “Bienvenidos”. El otro fue a parar a una carpa en el interior del predio.
Pero nunca se habló sobre lo que dice detrás del cartel de ingreso al predio. Cada vez que salen los periodistas, o los futbolistas para jugar los partidos de este Mundial, se puede leer el siguiente mensaje: "Daría la vida por verte campeón!!!". Pedazo de leyenda. Y vaya si la dejan en cada encuentro los dirigidos por Alejandro Sabella. A ellos les queda un juego más. Una parada más. La de las bravas. Las difíciles. Será el domingo, a las 16 en el Maracaná, contra Alemania.
La prensa avanza. Busca su ubicación luego de una prolongada subida, que deja de lado una gigantografía del Papa Francisco junto a una delegación argentina con Messi, Sabella y Grondona a la cabeza.
Lo primero que se escucha y se ve en la cancha número 1 es un entrenamiento específico de los arqueros. Andújar y Orion se tiran de un lado a otro, mientras los arenga su entrenador personal. Los periodistas siguen su rumbo, se sientan en la tribuna para ellos y esperan. Esperan por los protagonistas de la hazaña de volver luego de 24 años a una final de un Mundial.
Los primeros en bajar al campo de juego son Gago, Zabaleta, "Maxi" Rodríguez y Demichelis. Luego se suma el resto. Sabella los junta. Les habla. Palabras de aliento, de agradecimiento y les pide un esfuerzo más. Un pasito más. Que es la final... Esa arenga finaliza con aplausos y la cargada de siempre de Lavezzi, que es festejada por el entrenador y el resto de los futbolistas.
Los que jugaron contra Holanda se tiraron en unas colchonetas y no hicieron nada. Sólo hablaban, se reían, se relajaban. O miraban a los que no participaron, o lo hicieron poco, frente al equipo naranja. Ellos hacían fútbol en espacios reducidos contra los sparrings. Orion; Campagnaro, Federico Fernández y Basanta; Augusto Fernández, Gago y “Maxi” Rodríguez; Álvarez y Agüero se lo tomaban muy en serio lo que hacían, ante la atenta mirada de Sabella.
Aparte, de manera diferencia, se entrenaba solo Di María. Con sus botines puestos y con diferente intensidad. "Fideo" hace lo imposible por estar en la final. Es casi imposible, pero lo intentará. Quiere estar. Quiere formar parte de un partido trascendental. Único. Irrepetible. Inigualable.
Los 15 minutos terminaron. La prensa se retiró, sabiendo que era la última vez que vería a la cancha número 1 con jugadores argentinos. Es que hoy el trabajo será a puertas cerradas y mañana a las 11 la delegación viajará a Río de Janeiro (se hospedará en el Hotel Radisson Barra). Tras la final (domingo o lunes), Argentina viajará desde la "Cidade Maravilhosa" a Buenos Aires. No volverá a Belo Horizonte. No regresará al predio del Atlético Mineiro, el lugar donde se gestó el sueño que puede tener su coronación el domingo en el Maracaná.