¿Juega o lo reemplazan? El Mundial 2026 no escapa a la crisis global: qué puede pasar con Irán
La escalada militar y el conflicto con Estados Unidos abren interrogantes sobre la presencia iraní en la Copa del Mundo. Su liga fue suspendida y el presidente de Federación opinó que hoy les resulta difícil proyectar con normalidad el Mundial.
La Copa del Mundo 2026 fue pensada por la Fifa como una celebración histórica: tres países anfitriones, 48 selecciones y un despliegue continental sin precedentes. Sin embargo, a poco más de tres meses del inicio, el mayor desafío ya no está en la logística ni en la infraestructura, sino en un escenario internacional que se volvió imprevisible. El Mundial que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá aparece rodeado por tensiones geopolíticas que amenazan con impactar directamente en la competencia.
El foco principal de preocupación hoy se ubica en Irán. El país asiático ya obtuvo su clasificación deportiva al torneo, pero su participación quedó envuelta en incertidumbre tras la escalada bélica en Medio Oriente y los recientes bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos sobre su territorio. En ese contexto, la posibilidad de que el seleccionado iraní no dispute el Mundial dejó de ser una hipótesis lejana para convertirse en un escenario que la dirigencia internacional analiza con cautela.
La complejidad no es solo militar o diplomática: también es deportiva y reglamentaria. Irán tiene asignados partidos en suelo estadounidense —en ciudades como Los Ángeles y Seattle—, lo que introduce un componente político sensible en medio de un conflicto abierto entre ambos países. Desde la federación iraní admitieron que el panorama es incierto y que la decisión final dependerá de factores que exceden lo futbolístico. La frase del presidente Mehdi Taj fue elocuente: hoy resulta difícil proyectar el Mundial con normalidad.
En paralelo, la Fifa intenta sostener una posición prudente. El organismo mantiene contactos con los gobiernos anfitriones y con las federaciones involucradas, consciente de que el contexto internacional puede alterar el desarrollo de un torneo que aspira a ser global e inclusivo. El reglamento prevé escenarios de exclusión o retiro de selecciones, y contempla la eventual sustitución por otro equipo si una federación no pudiera participar. No sería la primera vez que la política impacta en una Copa del Mundo, aunque el alcance geopolítico actual presenta una dimensión inédita.
Tensión internacional
El Mundial 2026 también arrastra otras preocupaciones regionales —como la seguridad en México o la presión migratoria en las fronteras norteamericanas—, pero ninguna alcanza hoy el nivel de sensibilidad que rodea a Irán. A 107 días del inicio, la pelota todavía no empezó a rodar y el torneo ya convive con interrogantes que exceden el deporte.
En ese tablero global, la pregunta ya circula en despachos y federaciones: ¿qué ocurre si Irán no puede jugar el Mundial? La respuesta, por ahora, permanece abierta. Pero el solo hecho de que se formule revela hasta qué punto el fútbol vuelve a quedar atravesado por las tensiones del mundo real. Porque antes de que empiece la Copa, el contexto internacional ya juega su propio partido.