Mucho ruido, poca emoción en la inaguración
Sonido infernal. Las típicas vuvuzelas se convirtieron en un infierno para el oído humano. En los ingresos al Soccer City, donde fue la fiesta inaugural, algunos vendedores ambulantes las ofrecían a un buen precio y también vendían tapones para los oídos.
Un moscardón infernal sobrevolaba ayer el Soccer City minutos antes de las 14. El sonido de las vuvuzelas, a ritmo constante, lo envolvía todo y, como un llamado tribal, invitaba a la ceremonia. Fue el comienzo para una fiesta que la Humanidad ha tomado como la celebración más genuina de su espíritu moderno. El fútbol comenzaba, otra vez, un nuevo Mundial.
Lo que pasó en la cancha terminó en un empate que para los Bafana Bafana estuvo bien. Aunque Richard Shade se haya tomado la cabeza varias veces y haya sufrido como nunca, todo mundo terminó con una sonrisa. "Un gol para cada uno, un empate que estuvo bien", decía este voluntario de 25 años que vive en Johannesburgo, uno de los 18 mil que trabajaron desde ayer para ayudar a los extranjeros..
La inauguración de la Copa del Mundo comenzó sin que el estadio estuviera lleno: la gente llegaba a su ritmo, tan preocupada por el partido como por compartir algo de su vida con los demás.
En eso estaban cuando cuatro aviones cazabombarderos rompieron el cielo. De golpe cruzaron a muy baja altura y el piso tembló. Sonidos desde el cielo y desde la tierra, y desde los cuatro costados del Soccer City hacia todos los que han forjado este país y que son parte de un continente que ayer convirtió en ceremonia global su historia y su gente.
La fiesta fue corta y terminó desilusionando. Como se esperaba, hubo muestras del pueblo africano, de sus raíces y su música, llenos de verde, amarillo, rojo y sobre todo mucho marrón rojizo, el color de la tierra.
Pero la gente nunca se prendió. Ni dejó de tocar las vuvuzelas a pesar del pedido de la voz del estadio, porque la transmisión televisiva no era clara. Es que ni siquiera pasaron el tema oficial del Mundial y todo se cerró con una simple presentación de los países participantes, en pancartas, que pasó desapercibida.
Poca para bailarPor el campo de juego desfilaron el trompetista sudafricano Hugh Masekela y el cantante estadounidense R. Kelley. Sobre lo demás, ni siquiera se informó a la prensa. A veces, Sudáfrica se parece a Brasil, por su gente, sus colores, su música; pero casi siempre termina siendo un país sin la gracia y alegría de aquel.
A esa altura la música alcanzaba a todos con un sonido lacerante. El moscardón infernal iba creciendo y no paró hasta el último minuto del partido entre los Bafana Bafana y México. Fueron más de cuatro horas con las vuvuzelas a todo lo que da. Tanto decibel atentó contra una emoción más genuina. El sueño era estremecerse hasta los huesos, pero las canciones no llegaron a entenderse y los bailes apenas duraron unos 40 minutos. Entre el frío del viento y la dispersión de las almas la ceremonia se guardará rápidamente en el archivo.
Afuera, el caos. El gobierno le había pedido a la gente que no viniera hasta el estadio en sus autos particulares. En saco roto. Miles de automóviles colapsaron las entradas desde las autopistas y los caminos laterales lo que hizo de la llegada una aventura de aquellas. Menos mal que existe el Chateau Carreras para dejar sus enseñanzas y cultivar el espíritu.
Sólo cuando llegó el reggae al Soccer City, el alma volvió el cuerpo. El estadio se meció en un baile copado y pareció que la fiesta comenzaría. Pero no. Faltaba groove, sobraba ruido.
Hasta que Jacob Zuma, el presidente la nación, le dio la bienvenida al mundo y lo ovacionó todo el estadio. Impensable en Argentina. Lo que siguió después fue aplaudir todo, festejarlo todo. La gente tomaba cualquier excusa y exclamaba, gritaba, suspiraba. Un saque de meta o una jugada de peligro frente al arco rival. Y comerlo y tomarlo todo, tanto que en los puestos de comida donde se vendían panchos, sándwiches, cerveza, gaseosa, no quedó nada. Cerraron antes de terminar. Las 84.490 personas que habían pagado su entrada ya estaban satisfechas.