Caso Prestianni. Mourinho: Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó

El entrenador reclamó no condenar antes de tiempo al argentino acusado de racismo contra Vinicius, aunque dejó una línea roja: si se comprueba la falta, no volverá a dirigirlo.

01 de marzo de 2026 a las 11:50 a. m.
Mourinho: Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó
Cruce Vinicius vs. Prestianni. (Gentileza)

La polémica que sacude al fútbol europeo por la sanción provisoria a Gianluca Prestianni tras un presunto acto racista hacia Vinicius Junior sumó en las últimas horas una voz pesada: la de José Mourinho. Y no fue una defensa corporativa ni un ataque al rival. Fue, más bien, un intento de poner freno al juicio exprés que suele instalarse cuando el ruido mediático se adelanta a los hechos.

El técnico del Benfica eligió el equilibrio. “No quiero vestir ni la camiseta blanca del Real Madrid ni la roja del Benfica”, planteó, marcando distancia de cualquier alineamiento automático. En tiempos de trincheras, Mourinho pidió algo que parece básico pero no siempre se respeta: la presunción de inocencia. “No soy un letrado, pero tampoco un ignorante. ¿La presunción de inocencia es un derecho humano o no?”, lanzó con tono filoso.

El mensaje, sin embargo, no fue complaciente con su propio jugador. Al contrario. El portugués dejó en claro que el club y su conducción tienen una línea roja innegociable. “Si se prueba que mi jugador no respetó estos principios, su carrera conmigo se acaba”, avisó. No hay red incondicional. Ni para un futbolista joven con proyección ni para nadie que cruce el límite. “Si es culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera”, insistió.

Mourinho para la pelota

En paralelo, Mourinho también cuestionó el clima que rodea el caso: la condena social previa, la amplificación en redes y la tendencia a dictar sentencia antes de que hablen las pruebas. Para el entrenador, el contexto importa, pero no puede reemplazar a la investigación. De ahí su llamado a bajar la espuma mientras se esclarecen los hechos.

La situación de Prestianni, promesa del fútbol argentino, queda así en una zona delicada: sostenido por el principio de inocencia, pero con un ultimátum ético sobre la mesa. En un fútbol que convive con denuncias de racismo y respuestas muchas veces tardías, la postura de Mourinho intenta correrse del reflejo corporativo sin abdicar de la responsabilidad. Un equilibrio incómodo, pero necesario. Porque en estos temas, el silencio no alcanza y la precipitación tampoco.