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El Monumental, en estado de abandono

La cancha de River, orgullosa de su pasado, ya no luce tan impecable como antaño. En su cuerpo se divisan retazos de grandes recitales y el daño causado por gente de su propia entraña: los Borrachos del Tablón.

03 de junio de 2012 a las 10:31 a. m.
Hugo García, enviado especial a Buenos Aires
El Monumental, en estado de abandono

“Formación de la selección argentinaaa. Uno… Sergio Romero”. La voz del estadio anuncia las alineaciones. La enumeración transcurrirá sin alteraciones, salvo cuando, nombra a Messi. Ahí hubo, ovación, para algunos aplausos y para el resto, la indiferencia. La misma voz, procedió luego con el repaso de Ecuador. Se trata de una comunicación administrativa e informativa. Es una voz cadenciosa, agradable.

Sin embargo, conocedores de sus pasillos, de su historia, dicen que la verdadera voz del Monumental, es otra. Que esa es la de un correcto estadio mundialista, que fue vanguardista allá por su inauguración en la previa a Argentina 1978, que nos vio campeones del mundo, y que albergó a U2, Rolling Stones, la vuelta de Soda Stereo, The Police y hasta el gran Roger Waters, con su obra maestra The Wall.

Tan correcta es esa voz, que nada dirá de sus dolores internos, del descuido de su campo de juego, del deterioro de su a­nillo interno.

Esa voz remite al envase, a ese que se ve bonito cuando se entra a Buenos Aires por Retiro o cuando se ve desde un avión. Como esos que se ven bajar cerquita de su última bandeja. Desde arriba se ve lindo, con esas tribunas repletas, bien vestido por la gente y por esos actores de camisetas y pantalón corto albicelestes que se mueven por su verde césped.

Pero en realidad, cuando la velada se acaba, se ve que está triste. Y no por el descenso de River, ni por las actuaciones de la selección ni nada que se parezca. Está amargado por el descuido y el deterioro.

"Alguna vez fui el mejor de Sudamérica. Ahora estoy entre los peores. Como está mi primo, el José María Minella de Mar del Plata. ¿Qué habrá hecho Córdoba para que le hagan semejante lifting, si acá se corta el bacalao? Hasta Messi jugó parecido al del Barcelona en la Docta cuando jugó la Copa América ante Costa Rica.

Y ahora van a volver allá el 7 de septiembre contra Paraguay porque les tienen más paciencia. Me acuerdo cuando Julio Grondona no permitía que no se jugara en otro estadio. Ahora está el cheto de La Plata y otros pendejos como el de Catamarca. Y yo sigo acá… con la misma ropa de siempre, aunque en mi campo hayan estado los mejores de siempre como Diego, “el Beto” Alonso, Bochini, Labruna, etc”. Quienes conocen el Monumental y lo patrullan con más asiduidad afirman que esta sería la verdadera voz del Antonio Vespucio Liberti. Apenas una mano de pintura.

Metáforas al margen, el campo de juego ha recibido quejas y como en la Copa América no estaba en óptimas condiciones. Un elemento clave para que progrese cualquier equipo que necesita jugar a ras del piso para poder aprovechar a sus talentosos como nuestra selección.

En algunos momentos, fue pintado para que no se notara la falta de verde. Tribunas despintadas y hasta hace un tiempo clausuradas. Como algunos de sus baños. En el anillo interno hay baldosas sueltas, dependencias que presentan las huellas de la violencia, el día del descenso provocado por Belgrano, ventanales en los cuales se adivina que adentro hay un campo de juego.

Algunas marcas están visibles, otras son simbólicas, como el camino que siguieron los barras locales hasta el vestuario del juez Pezzota, en aquella final. Varios de los cuales se desviaron antes, para irse hasta la sala de control de seguridad y mover la perilla de una cámara lo suficiente como para que no registrara nada del apriete. La falta de manutención no fue el único habitante de sus entrañas, como se ve…

Palcos VIP, leds en palcos de prensa, la atención impecable de Raúl Steimberg, son atenuantes para un estadio que ya no parece tan Monumental.